La ciudad, esa manía… otra (Diario volátil 36)

1600spanishcapitano1.- Al final no resulta tan tronchante el encuentro con la mirada asesina del Capitano Spavento della Valle Inferna que barre las calles a la caza del enemigo… resulta cansino.

2.- Tropezarte con la propia leyenda es uno de los riesgos de la deriva urbana: el traspiés lo tienes asegurado.

3.- Contra el profesor que blasona de saber de tu vida más que tú mismo no tienes nada que hacer… si es crítico literario, date por perdido.

4.- El espantoso país de los expedientes de limpieza de sangre, las depuraciones, los autillos de fe… y de los dictámenes de los sanedrines vinosos y las executorias de pureza de ideas… a derecha… y también a izquierda.

5.- Llevan años y más años haciéndote la cama y de pronto se te acercan con alabos y untos varios… Estás a punto de decirles que no llevas suelto, pero algo te retiene y sonríes.

6.- Está visto que, en ocasiones, el adulador te toma por idiota y tú, consciente de la burla, le sigues el juego ¿por qué? Por qué misterioso motivo eres amable con quien te siega la hierba debajo de los pies. No puede ser más que por miedo porque por cortesía o mera hipocresía social no es.
Te dirán que es o es fruto del pacto de convivencia, una desgracia como cualquier otra, pero tú te preguntarás por qué clase de convivencia puede darse con quien puede hacerte daño y te lo hace.

6.1.- No resulta muy honorable jactarse de la propia hipocresía presentándola como astucia social.

7.- Le benevolencia: una virtud que, como muchas otras, cuesta poner en práctica… sobre todo cuando nadie te ve… ni puede oírte.

8.- No hace falta ser Wittgenstein para comprobar que la convivencia forzosa puede resultar muy ingrata.

9.- Es de tontos quejarse de haber perdido después de arrimarse al tapete de las cartas marcadas a sabiendas de que lo están.

10.- El dudoso fair play del jugador con mala racha inveterada que se las ve con el tramposo que va de mano…. un resto de cordura le dice que es mejor seguirle la corriente y hacer como que no se da cuenta de sus manejos.

11.- «Algo os ofende, porque sí, en el hombre y su tarea»… mucho dolor hay en ese poema y es casi mejor recitárselo en privado (Luis Cernuda en “A sus paisanos”).

 

 

 

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