Fernández y Cía.

SHIP_OF_FOOLS_2014_El rasgado de vestiduras que ha provocado la publicación de las conversaciones destinadas a urdir patrañas contra políticos catalanistas, con el fin de arruinar sus carreras políticas y con el conocimiento del presidente del Gobierno, ha sido estruendoso. Todos pedimos que la ley actúe, tanto los autores de la fechoría y sus cómplices como los denunciantes y su parroquia. Ahora bien, me temo que la gravedad de los hechos de los que se acusa a Fernández Díaz y a su banda son la mejor garantía de que no van a tener consecuencia alguna, como viene siendo habitual por otra parte: ninguna sorpresa por ese lado.

Al hilo de la torpe defensa esgrimida en balde por el ministro Fernández lo que es delictivo y mafioso es lo que ellos han hecho. A la vista de lo que hemos conocido, en esta y en otras ocasiones, da miedo o un asco definitivo imaginar lo que no sabemos y lo que se nos ha ocultado en todos los órdenes, las trastiendas de la banca, el Ibex, los tratados internacionales, las zonas opacas, los mejunjes de la fiscalía del estado al servicio del gobierno de turno y en afinidad ideológica plena… No me extraña que los medios de comunicación internacionales se hayan hecho eco de este atropello… pero esto no es nuevo, porque vienen haciéndolo desde hace tiempo acerca de la Ley Mordaza, el maltrato policial, la falta de garantías democráticas y libertades civiles conculcadas en los años en que Fernández ha sido ministro de la porra.

La pintoresca y repulsiva trayectoria personal exhibida, con sus ángeles custodios y sus vírgenes condecoradas, sus monjas y mojamas, sus patrañas encubridoras de hechos que con voluntad jurídica podrían ser calificados de delictivos, no ha hecho sino convertir los hechos en un episodio grotesco más. Fernández no es el agente Mortadelo, es mucho más serio y la burla no es sino expresión de nuestra impotencia para conseguir su procesamiento y su dimisión. El sistema democrático español, con todo su aparato judicial, falla, eso está claro.

Las frases de las conversaciones grabadas que se han publicado reflejan una desvergüenza mayúscula. Por ejemplo esta del juez Daniel de Alfonso: «¡Le tenemos pillao, pillao, pillao! Yo estoy a sus órdenes, ministro» o esta otra que asombra por su bellaquería: «Les hemos destrozado el sistema sanitario». ¿Destrozado el sistema sanitario? Es la mejor demostración de lo que son capaces de hacer.

Sería como mínimo un lenguaje inapropiado en un magistrado, pero se ve que es normal, que eso piensan dentro y fuera del escenario, donde se ve se explayan como malhechores tabernarios.

Por si lo anterior fuera poco, el viernes, miembros de la Policía Judicial se personaron en la sede del diario Público con la pretensión de hacerse con las grabaciones de las conversaciones entre el ministro Fernández y el juez De Alfonso sin orden judicial, por las bravas, algo que, ese día al menos, no consiguieron. Y tienen la desvergüenza de hablar de Venezuela, un día sí y otro también, falsificando informaciones, mientras callan y ocultan sus constantes trapacerías.

Fernández Díaz está convencido de que ha fundado un régimen policiaco y que puede hacer lo que le venga en gana, dentro de la ley ad hoc, fuera de ella o en su filo, en esa zona oscura a la que nadie quiere asomarse, como dijo en una ocasión. Va a costar mucho desmontar ese régimen, tanto en su aparato legal como en el del funcionariado cómplice que ha heredado las mañas del franquismo porque jamás fue ni depurado ni formado dentro del sistema democrático y en su apoyo, al revés.

Pero para mí lo más grave es el amplísimo apoyo social y mediático que tienen hechos como los aquí señalados de manera somera. No es que haya votantes que ignoren la gravedad de los hechos, sino que con su voto apoyan esas y otras actuaciones delictivas, hechas defensa no solo de clase, sino de régimen: la famosa dictadura de apariencia democrática. Y lo mismo o peor cabe decir de los medios de comunicación que han servido de expresos voceros, doctrinarios en muchas ocasiones, de ese régimen.

**** La ilustración es una obra de Marcin Owczarek (aquí enlazado en su página)
– Artículo publicado en los periódicos del Grupo Noticias, 26.6.2016

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2 pensamientos en “Fernández y Cía.

  1. Necesitamos acciones de una radicalidad absoluta. Superar el 68.. Preparar una gran movida temible. No hacen falta bombas, no hay que hacer volar archiduques, pero de algún modo, tienen que temblar.

  2. Siento Miguel, que a veces me den subidones. Soy incapaz de matar un chinche.
    Me sorpprende la velocidad conque el sistema engulle a la gente. Recuerdo al Mendiluce en su día, de la mano de Cohn Bendit, y tantos otros y tantos otros con el deber de cofidencialidad. La actividad partidista y en general de todo grupo incluye el deber de no irse de la lengua. Me jode este país de chulos e ignorantes. Procuro evitarlo. El país o los países, vaya invento¡.

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