“¡Manos libres…!”

4c9a45ebd0a7315a9dcaaa020126c5e2 Todo lo que viene sucediendo con las trapisondas del Partido Popular me recuerda aquel juego cruel del Manos Libres en el que se golpeaba a alguien por la espalda que debía adivinar quien había sido el autor del golpe: nadie, un coro de sonrisas aleladas o taimadas caras de póquer. Las mismas que pone el Gobierno de España, con el tonto malvado a la cabeza, cuando llega el chaparrón de acusaciones de corrupción generalizada, saqueo de las arcas públicas y abusos de todas clases. Aquí nadie ha sido y nadie ha hecho nada, y si se les acusa en firme, se sienten indefensos y se rasgan las vestiduras. Indefensa lo que se dice indefensa, está la ciudadanía frente al poder que ellos ejercen, cada día más.

Hace unos días, una jueza procesó al Partido Popular por la destrucción de los discos duros de Luis Bárcenas, su antiguo tesorero. La destrucción de pruebas incriminatorias, después de que aparecieran en escena las documentales (Los papeles de Bárcenas), no causa alarma social alguna, el procesamiento de sus autores, sí. La respuesta popular es de un cinismo delictivo: qué pruebas se van a encontrar después de 35 borrados del disco duro, 35. Entre Los Soprano y Narcos, grandes series de televisión. Pero ese es el clima moral imperante en este país. Resulta difícil de creer que la totalidad de los ocho millones de votantes del Partido Popular avalen estas prácticas y los hechos delictivos que han salido a la luz en los últimos años, pero así es.

Está de más decir que en cualquier otro país europeo hubiese caído el gobierno en pleno, pero eso es retórica pura porque no estamos en cualquier otro país europeo, ni por asomo.

Los papeles de Bárcenas puestos en tela de juicio fueron adverados al menos por dos de sus beneficiarios, lo que a mi juicio les da validez a todas y cada una de las anotaciones, por verosímiles. Ha habido cobros, pagos, irregularidades contables, delitos tributarios sonados de los que nadie es responsable. Nadie ha sido. Los actos reprobables han debido cometerse solos, como por arte de magia, o no tener otra existencia que la imaginaria. Con procesos de por medio o no, las cosas se diluyen de mala manera y el principal acusado por los actos cometidos queda impune. Hay un miedo pavoroso a admitir la dimensión del pozo negro nacional.

  Hace dos días, el fiscal del Tribunal Supremo pidió que se investigue a Rita Barberá por blanqueo, personaje este de la astracanada nacional que ha jurado y perjurado por su inocencia fundamental en múltiples y ruidosas ocasiones. Extraña inocencia esta la de los no investigados policial ni judicialmente porque encuentran cobertura mediática, política y judicial para no serlo. No es la única que de ese modo se escabulle. En concreto, esta vez la fiscalía reclama que se indaguen las donaciones de 1.000 euros de concejales y asesores del Ayuntamiento devueltas luego en billetes de 500 euros… algo chapucero sí, como de jugar a los montones en los retretes, pero digno de esta timba nacional de la que no salimos. Lo cometido por los felipistas en el felipismo es juego de críos comparado con lo de esta tropa y cayeron por mucho menos.

Al fiscal de Murcia le roban el ordenador con todos los documentos de corrupción pepera dentro y la policía apunta a «ladrones cercanos al PP», una de las frases más hilarantes que he podido leer en un titular de prensa. ¿Pero cómo es eso de «ladrones cercanos al PP»? En todo caso, eso le pasa por ocuparse de casos conflictivos. Debería haber pedido la excedencia antes de que empezara la borrasca, cuando la oliera en el aire, como chamusquina de agosto, y regresado cuando la tormenta hubiese pasado, que pasa, siempre pasa. Entonces no hubiera tenido problema alguno. Resulta muy comprometido tener que «meterte» con tus vecinos y conocidos de la jijelife local de la que formas parte.

         Entre unos y otros han pintado un fresco obsceno de un país a la deriva y no solo porque no logra formar un gobierno que se ve harapiento antes de nacer, baldado, bajo sospecha permanente, sino por la manifiesta calidad de quienes se preparan para asaltar de nuevo las instituciones y… «¡Manos libres!».

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Un pensamiento en ““¡Manos libres…!”

  1. Hola Miguel. País, paisaje y paisanaje el nuestro very different. Leo un libro que se titula Morir, matar, sobrevivir. La violencia en la dictadura de Franco, de Julián Casanova (coordinador), Francisco Espinosa, Contxita Mir y Francisco Moreno Gómez. Espeluznantes relatos de venganza y humillación, cuando la guerra había terminado y las guerrillas se batían en retirada como podían, presionados por delatores y desarticulados, hambrientos, derrotados. Salvajadas de los tercios en Sierra Morena, en Cataluña, en Galicia, aplicación de la ley de fugas a los enlaces, violencias y coacciones, trabajos forzados, un sistema represivo que duró lo suyo y mantuvo al país acojonado y en la mendacidad…
    Para mi que toda la impunidad del vencedor fascista todavía está en el aire.
    El testamento de Franco, el primer discurso del rey, la traición a la república de los Psoes, Pcs, Orts y demás al aceptar la constitución del 78…Osea la transición con la que nos contentamos, casi sin chistar, pero chutándonos ideología y sectarismo.
    Llevo años escuchando que lo del rey es secundario…Me parece que no hay nada que hacer sin acabar con la monarquía que anula a este país católico de súbditos como dios manda.

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