Enredado

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La nasa es un antiguo arte de pesca, una trampa en la que es fácil caer, gracias al cebo, y de la que es casi imposible escapar. Me viene bien para apuntar unas reflexiones sobre mi uso de las redes sociales.

Convengamos que entre sus beneficios (cebos) está el enterarte de lo que de otro modo no te enterarías, el hacer amigos y relaciones, el encontrar lectores, el dejarte ver, el asomarte lo quieras o no a la vida de los otros… un poco de todo eso y algo más. Incluso es posible admitir que sin ellas tienes poca existencia porque la más física se ha adelgazado mucho.

Lo cierto es que las redes se llevan un tiempo que me es precioso, que enganchan y acaban dominándote. Hablo por mí, en las experiencias ajenas no me meto. No eres tú quien maneja la red, sino la pieza cobrada sin otro arte que el haberte dejado atrapar por señuelos varios, y el tiempo vuela.

Es cierto que gracias a la redes sociales he conocido gente que de otro modo no hubiese conocido, que he podido cultivar el trato o la franca amistad con algunas personas, que tengo un puñado de lectores, pero pienso que todo mi tiempo libre, y el que no lo es también, se va en la Red asomado a esta ventana, viendo qué pasa y qué se dice en el mentidero, y noto que el tiempo lo único que dispongo ahora, se esfuma.

Antes tenía tiempo para hacer cosas, a actividades manuales me refiero por ejemplo, ahora tengo la impresión de fabricar humo, de agitar las aguas siempre revueltas, el barro o el cieno de fondo con un objeto que me escapa como no sea el de hacer ruido y gritar «¡Eh, que estoy aquí!», sin más.

Antes escribía libros siguiendo un proyecto que requería atención e intensidad. Ahora escribo tuits, post, fragmentitos de no sé qué que llamo «diario volátil» por llamarlo de alguna manera… pompas de jabón, aerolitos que se pierden en la niebla de la Red.

Antes leía mucho más de lo que leo ahora, a libros me refiero, antes, antes… hubo un antes, de eso estoy seguro, como lo estoy de haber perdido capacidad de concentración y otras capacidades que me son necesarias, hasta muchas ganas he perdido.

¿Es culpa de las red o mía? Mía sin duda, en eso pocas trampas caben. Me engaño diciendo que los tiempos han cambiado y que la presencia del escritor es otra, pero no sé si de verdad los tiempos han cambiado y con ellos los lectores, la lectura, la escritura misma que se ha hecho urgente, abreviada, efímera, sin voluntad de permanencia, o si lo que ha sucedido es que en estos últimos cuatro años he envejecido asomado a la ventana, y aquí sigo, en la nasa, enredado y desconcertado.

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4 pensamientos en “Enredado

  1. Hola Miguel. Parece inevitable esta cultura twiteante y sujeta a crítica la inversión del tiempo en las redes y tecnologías, cuando andar de aquí para allá se complica por múltiples causas ciertas: enfermedades, perezas, acedías, misantropías varias.
    Por otra parte-no sé si por mejor, que dice la abuela-las redes nos obligan a escribir y a hacer fotos.
    Con respecto a la niebla de la que hablas, no es precisamente esa del humo del sarmiento, sino una niebla jupiterina, algo que nos supera, de manera que yo encuentro que vivimos en territorios de ciencia ficción, me acuerdo bastante de Solaris, ese ambiente. Para consolarme con la cultura.
    Tal vez la niebla consista además en cierta mendacidad de los mensajes o el jaleo que se monta con los cables de todo tipo enredados, por los que hay que andar agachándose y conectar y hacer funcionar.
    Luego, Miguel, después de tus últimos años con El Botín, El escarmiento, La Zarabanda y otras que no cito…Que sigas enseñando y distrayendo un poquillo, es de agradecer, aunque sea con pompas y no bombas.
    Aires enrarecidos, humo, calores, júpiter herido. Con todo…adelante amigo¡

  2. Aunque sea un poco egoísta por mi parte, espero que sigas enredado mucho tiempo, deleitándonos y removiendo las conciencias, con tus escritos.
    A mi también me queda poco tiempo para la lectura y he aprovechado estas vacaciones para casi terminar de leer El Escarmiento, y quería aprovechar este rincón para agradecerte la escritura y publicación de este libro, gracias, de verdad.

  3. Gracias por el comentario… pero ese tiempo, ese maldito tiempo que se escapa porque no sé manejarlo…

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