Aires condicionados

101597002_oEl pitorreo, el silencio cómplice y la farfolla han acompañado la presentación de las condiciones políticas impuestas por el Rivera de Ciudadanos para apoyar la investidura de Rajoy y que han empujado al presidente en funciones a irse a pasear, mientras el país arde como nunca, no de cara a la formación de gobierno, sino de cara a la nueva ley de montes y el negocio inmobiliario. Silencio, una más, y las voces que claman sobre la indiferencia que suscita la grave situación de fondo que vive el país, acalladas porque no es el momento de ocuparse de ella. Es preciso resaltar que no se habla para nada de políticas económicas ni laborales, tampoco de servidumbres bancarias, como si estas estuvieran resueltas.

         La sandez de Felipe González dando por ejemplar responsabilidad política una añagaza vacía como la de Rivera, ha sido el colmo. Como estaba previsto «el bien de España y el de los españoles» famoso ha salido a rodar por la escena del esperpento. Solo les falta poner de música de fondo el banderita tú eres roja, banderita tu eres gualda, de Las corsarias. Están convencidos de que tratan con débiles mentales que acatan lo que se les dice por ser vos quien sois. Las condiciones puestas por Rivera a Rajoy o son vacuas o irrelevantes, como la referida a indultos, o no resisten un elemental análisis jurídico, tal y como vienen formuladas al menos, pero eso poco importa. No se habla de reforma constitucional y esta es necesaria, por ejemplo. No son verdaderas prioridades sociales, ya no.

         La verdad es que si bien tiene guasa que once personas de la ejecutiva pepera señaladas directamente por corrupción voten una comisión de investigación sobre asuntos que les atañen y pueden salpicarles, no son muchos comparados con el número total de votantes, sobre todo si la investigación apunta expresamente hacia afuera, hacia Bárcenas, pagador de todo, hasta del pato por el momento.

         Tiene gracia que acusados de corrupción voten a favor de una comisión que investigue esta. Es jugar a don Tancredo sabiendo que el asunto está toreado, que no hay comisión de investigación que se les resista porque saben que o bien no se constituyen jamás, o bien no van a ningún lado y se disuelven en una selva de negativas, chinganas, desapariciones, demoras, desplantes, cuestiones de procedimiento y un animado etcétera.     Que señalados por corrupción y sus ruidosos cómplices, jaleadores de inocencias que no resisten un soplo, acepten una comisión de investigación sobre un asunto como la financiación del Partido Popular, que por puro interés público debería estar ya sentenciado, tiene mucho de Juicio de Dios de cartón piedra, una mezcla de efectos especiales y atrezo de Cornejo, pero en castizo, al aire de La venganza de don Mendo. Están convencidos de que, pase lo que pase, no puede pasarles nada y de que los regocijos esperan al final del túnel. ¿Expulsar a imputados? ¿Por qué no preguntarse qué hacen todavía dentro del sistema? La burla a la ciudadanía está servida sin encontrar el eco que merece.

         Sean o dejen de ser factibles las altisonantes condiciones que facilitarían la formación de un gobierno del PP, la credibilidad la tienen más que minada. Ellos mismos reivindican de manera cínica y expresa el cambio de ideas, propósitos y lo que convenga. Una cosa es lo se dice y promete, y otra bien distinta lo que se hace y cumple. La trayectoria de mentiroso de Rajoy es de grueso calibre: hace y dice lo que le da la gana, y eso va a hacer con la oferta de Rivera. Hará lo que le convenga con tal de ostentar el poder. Importa poco el cómo. Llevamos años con esta regla política y es un poco tarde para que se produzca cambio alguno. Y Rivera lo sabe porque es de la camada. No hay que ser mago de feria para sostener que de consumarse el pacto PP-Ciudadanos, que otra cosa no es, nos espera más de lo mismo y peor porque no hay proyecto político e institucional alguno a la vista. El deterioro de las instituciones resulta imparable. El cansancio y la decepción que arrastramos, mejor dejarlos para otro día.

 

Anuncios

Un pensamiento en “Aires condicionados

  1. Querido Miguel, no hay descanso para el columnista, parece. Lo que veo en este asunto es una falta total de genio por parte de las fuerzas de izquierda. No el genio genial individual lidere mayor y tal; sino genio y la mala leche, la fuerza de mantener convicciones por más que parezcan inconvenientes o el momento no sea favorable el jefe se gripe.
    En realidad me refiero a la última campaña de las sonrisas de Podemos. Ya sonreiremos cuando haya motivos . Reconociendo que el poderoso mass media manda mucho me parece que nos traga y le resultamos digestivos y quiere más sonrientes izquierdistas para el régimen.
    Lástima, espero sorpresas pero como decía el chiste:este camello va jodido…

Los comentarios están cerrados.