Un fogonazo

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Entre la luz y la oscuridad, el color y también el poema, y aquello que se resiste a ser nombrado. Un fogonazo después de la tormenta, una tregua, una página que casi se pasa sola, con solo mirarla de frente.  Maria Zambrano y Octavio Paz acuden a la cita. Nunca decepcionan.

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Un pensamiento en “Un fogonazo

  1. Hola Miguel, ya, mon cher Miguel. Emocionado dejo Moscú y he recibido los fogonazos. El hazte escaso me gusta. Sin perder la alegria, sin cansarse de esperala como decía tu tocayo Hernandez, por el que lloré una vez en la plaza Lubianka. Cómo se parecen las tiranías. “Sin cansarse de esperar la alegría” yo debo hacerme sobrio, y talvez haya un matiz. Es que aquí en Moscú han pasado de las escaceses, (vaya palabreja), al detododerroche…enfín el capital agarra y no suelta. Pero la gente, la gente, yo espero que haya multitudes por las libertades y la justicia. Bueno, un abrazo, que ando de hacer maletas…y un pelín depre de irme…Estoy conociendo buenas gentes por aquí.

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