Burlas y veras

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Ahora mismo, la política nacional tiene algo de caza furtiva con astucias de tramperos por un lado y de espectáculo arrevistado por otro. Unos se esconden como pueden tanto para perpetrar sus fechorías como para eludir sus consecuencias y otros, cuando los primeros se ven atrapados, nos aplicamos a la burla, a la invectiva, a las pellas y a la picota de papel, visto que la calle dejó de ser nuestra de manera radical hace ya demasiado tiempo y que de las urnas podemos esperar lo que estamos obteniendo: poco, por no decir nada. De momento, te dirá el optimista. Sea. Convengamos, por no reñir más que nada.

Con urnas o sin ellas, con burlas chocarreras o con rasgados de vestiduras de por medio, Rita Barberá, una profesional de la astracanada, se esconde por el momento detrás de un acta de senadora obtenida gracias a los votantes de un partido al que ya no pertenece y se beneficia de ese modo de un aforamiento que de otro modo se habría hecho humo. ¿Indecente? Sí, mucho probablemente, pero en otro país. Aquí no, aquí la jugada de tahúr de la política se celebra, el envido de la carta marcada se aplaude y se anima a la jugadora marrullera a sostener el cerco del populacho: a las palabras de Rodríguez Ibarra me refiero. ¿Con quién está en realidad gente como Ibarra que deben su vida acomodada al manejo de la cosa pública? Pregunta más retórica imposible, puro discurseo en el vacío, pero es esa gente, del color que sea, porque el dinero no huele, la que tiene en su puño a un país y no quiere soltarlo. Defienden intereses corporativos y de clase, no otra cosa. El futuro que pueden ofrecer, que de hecho ofrecen, no puede se más conservador: la continuidad del presente con todos sus privilegios y canonjías. ¿Y qué nos queda? Más retórica, porque la respuesta la conocemos: o el fino análisis dedicado a la propia parroquia o el abucheo y el pataleo. (SIGUE, artículo publicado en Cuarto Poder, 21.9.16, aquí enlazado)

*** La ilustración es una fotografía de Oronoz y corresponde a un detalle del sepulcro de Carlos III el Noble, de Navarra, y de Leonor de Trastámara.

        

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Un pensamiento en “Burlas y veras

  1. Viene de antes, de siempre y lo ven natural porque para eso están en política, lo confesó el alcalde de Benidorm y luego ministro Zaplana “estoy en política para forrarme” y aun después lo coloca telefónica, de representante en Europa con un sueldo impresionante por cuatro o cinco reuniones al año, seguramente ni acude…

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