Tirar de chistera

DOCU_GRUPO Hubo un momento, días pasados, en que me hice un lío entre la Gürtel, la Púnica, la Barberá, los Eres, las y los black is black, Rato, y con Rajoy detrás, con su característica mueca de relamerse con la lengua fuera, y luciendo una chistera, a modo de mago de barraca de feria. Luego las cosas volvieron a su sitio, unos a la sala de juicio en cuyos banquillos estaban como acusados, otros a sus sillones y poltronas, otros a escurrirse por las gateras de lujo.

 ¡Correa tira de la manta! No es para tanto ni mucho menos. Lo que va diciendo, cuidándose mucho de dar nombres concretos y aportar pruebas fehacientes, no es nada que no se supiera o hubiese sido ya hecho público de una manera o de otra. En el mundo de la especulación inmobiliaria y el hormigón, la pasa, la comisión, el porcentaje, la coima parecen una constante… como lo fue la leyenda urbana, ¿no?, de pagarles en negro parte del precio de las casas que comprabas y la desvergüenza con la que aquellos lobos lo justificaban puro al morro. Lo mismo cuando decían: «Yo, si no trabajo con “sin papeles”, no soy operativo». Ser o no operativo, forrarse o no, y decir encima que estaban creando riqueza. De aquellos «lobos» estos cienos. Las bases del país de los listos y de los primos se sentaron hace mucho y están bien armadas. Había dinero en el aire y bastaba con alargar la mano… lo decía un listo.

         Correa, atrapada cabeza de turco de una trama inextricable por mucha instrucción que se le haya echado encima, dice sentirse cómodo con una fiscalía que elude preguntar con claridad por el Partido Popular, y habla y habla y acusa a los que están por encima de toda sospecha, cuando estos saben que no es que sean los sospechosos, sino los autores de una mayúscula fechoría perpetrada en fraude de leyes, en sus grietas, trastiendas y con la garantía de la impunidad, al amparo del poder político, en su estructura. Cuantos más beneficiarios del saqueo nacional, mejor, menos posibilidades de denuncia y más de que esa forma de enriquecerse se institucionalizara como sistema.

         Parece como que Correa está armando la tormenta perfecta, pero me temo que eso no es más que una ilusión destinada al público, un truco mediático para provocar un rasgado de vestiduras preceptivo y ya previsto en el guión. Asombra y desarma pensar sobre qué mimbres está tejido el Estado de Derecho, que no se justifica en modo alguno por haber sentado en el banquillo a los cabecillas turcos porque no ha quedado más remedio, mientras a otros, como a Rato, les van acogiendo con los brazos abiertos las prescripciones. Se entiende que se protejan con leyes y uniformados, con matones. Aquí, cuando echan cristianos a los leones, los compran en Cornejo (el del atrezo de las películas del Oeste) y en realidad son de trapo.

         Digan lo que digan los jueces, sentencien lo que sentencien, queda una certeza: tanto los que están en los banquillos anchos de piernas como los que no, se han forrado, se han hecho de oro, porque se echaron en la cosa pública a por eso. No es de ahora, ni de ayer, viene de lejos, de más lejos incluso de cuando los más cínicos, los que compraban billetes premiados de lotería para enjuagar el dinero negro de sus asesorados, se hacían los progres. Eran granujas, pero fungían de nihilistas. A unos los han pillado, a otros no. Son muchos, son la elite económica que ha hecho de la desvergüenza y del arrimo del poder una forma de vida.

         Hoy sus nombres nos encienden, mañana estarán olvidados, casi más por fortuna para nosotros que para ellos, quedaran las rebabas, el cieno de una época, una forma de vida pública marcada por el saqueo y el enriquecimiento de la oligarquía. No hay bipartidismo, lo que hay son dos clases sociales bien definidas que no se enfrentan porque una no tiene medio alguno de hacerlo, ni los sindicatos siquiera, porque al paso que vamos acabarán en meros adornos pintorescos, si se materializan los pactos supranacionales de dejación de la soberanía nacional.

         No se trata ya de lo esquilmado, del enriquecimiento de unos, del empobrecimiento de otros y del encarecimiento de la vida, fruto de una especulación salvaje, no es ni Correa ni el resto de los acusados y encausados y señalados, sino de una forma de vida nacional, de un sistema, de una forma de pensar y actuar que suscita más admiración que reprobación. Por eso estos no tiran de la manta, sino que tiran de chistera y les salen angelitos, negros, como sus tarjetas, como sus bolsillos.

*** Artículo publicado en los diarios del Grupo Noticias, 16.10.2016

 

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Un pensamiento en “Tirar de chistera

  1. Buenas Miguel. Me ha interesado el artículo. Enseguida he recordado la conversación con un amigo de la clandestinidad que me decía que si franco levantara la cabeza filmaría por la libertad de costumbres alcanzada: matrimonios y parejas homosexuales, libertad de palabra y pensamiento, incluso (con permiso) de manifestación, de huelga y etc…Vale. Yo, como siempre protestaba por el olvido del ideal Republicano que propiciaba la tolerancia mentirosa con un sistema que se mantiene de manera sibilina el Monárquico.
    Enfín parece que no llega el momento siquiera de discutir que clase de república nos gustaría en el resto de España y los únicos que hablan sin ambages son el republicans. Para provocar digo que soy partidario de la Federación de Repúblicas Ibéricas (o iberas), la política exterior de amistad con Iberoamérica situaría las capitales en Barcelona, Lisboa y Cuba. La última vez dejaron de enviarme mailsNo, no es broma. El descaro de este sistema que nos tiene atenazados políticamente requiere unas respuestas todavía no encontradas me temo.

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