Premios literarios

A cierta edad, todos los premios literarios son de consolación y benefician más a quien los da, que a quien los recibe. Tienen mucho de mano encima del lomo y de “ya hemos cumplido”… y de ser un impecable pretexto para las mojigangas de aparato. pocas cosas más patéticas que el escritor añoso que después de una vida de ninguneo, se deja hacer y agacha la cabeza, y agradece que en el fondo nada le den.

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