Leyendo a Nicolas Bouvier

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Leyendo a Nicolas Bouvier, digo, mucho más que un escritor viajero, un mundo: si pierdes no ya tu capacidad, sino tu necesidad de asombro y admiración, estás perdido. Basta una luz, el temblor de una hoja que cae en la tarde, el golpe del pájaro en la ventana que sigue su vuelo o unas páginas deslumbrantes como estas de Bouvier que invitan a ver las cosas de otra manera: ojos de pájaro. El desgarro  es un abandono, una derrota anticipada, una claudicación, el bostezo anticipado otro. Es preciso acercarse a las cosas con apetito, como deseaba Lezama Lima y alejarse… un poco antes de sentir repugnancia.

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