¿Todo vale?

lucha-libre-santo-blue-demonEstá visto que es inútil preguntárselo porque todos conocemos la respuesta. Sí, todo vale, pero según para quién, o al revés, que viene a ser lo mismo. Y además, ya no hay canallada que no se aplauda si perjudica al enemigo. Con el aplauso se hace de la mentira verdad, esa que en esta tierra es patrimonio de todos los Abeles que esconden a un Caín que se embriaga de cainina a diario, ese potente alcaloide de distribución libre y gratuita: basta un somero recorrido de titulares de prensa para meterse un pico hasta el hondón.

Todo vale pues en el reñidero de la política nacional, pero dependiendo de dónde y con quién estés. Si tienes el poder de mano o con él estás, puedes hacer y decir lo que te venga en gana. La vigilancia policial en las redes sociales está visto que beneficia a unos y a otros no, porque a diario se ven injurias y amenazas graves que quedan impunes, mientras que la pesquisa y seguimiento de otras personas es constante y agresiva.

Lo sucedido en el Congreso días pasados no es el reflejo, sino la descarnada fotografía de un país en descomposición. En este país lo que se les permite a unos, a otros se les impide. Las cosas son libertad de expresión o insultos según quien sea la víctima. La injuria y la difamación solo inquieta si somos nosotros o nuestros amigos las víctimas. El bochornoso caso de la Cifuentes contra Ada Colau es la mejor prueba. Y como ese tantos otros. El Rajoyato está siendo un régimen ejemplar en ese sentido.

La actuación de la presidenta del Congreso de los Diputados frente a Pablo Iglesias permite dudar de su imparcialidad institucional, como se ha dicho, pero no más que de la de jueces y fiscales en asuntos de fondo político. Aquí no hay defensa de la ley o de la ciudadanía como tal, sino del Sistema. Y más que parcialidad casi mejor sería hablar de pocas ganas o de ninguna, de mala fe institucional, de franca hostilidad institucional hacia todo lo que no sea el venid y vamos todos, de demonización de disidencias, de aplicación torticera de las leyes. Un asco.

«Hem de fotre el camp com més aviat millor…», dijo el otro día el diputado Tardá refiriéndose de manera expresiva –largarse cuanto antes mejor– a la independencia de Cataluña, pero ese deseo de poner tierra por medio es ya un lugar común de miles de ciudadanos que se largan porque se ven expulsados en lo material, y que si no lo hacen, es porque no pueden. Largarse. Está en el aire. Es un estado de ánimo. No cabe ya mayor desafección.

¿Quién miente dentro y fuera del reñidero? Eso ya no tiene la menor importancia, los votos hacen del canalla un morro virtuoso y sermoneador: cuantos más votos, más virtud. Los votos y la fuerza, cuanta más fuerza tengas, más verdad: eso lo saben uniformados y gente de toga que representan al poder y solo a él. La prevaricación y el falso testimonio dependen no de los hechos sino de quien actúe.

El Partido Popular no puede erigirse en un dechado de virtudes e ignorar el número asombroso de cargos públicos, carguetes, amigos, amiguetes, militantes, ex militantes, adheridos, beneficiarios de su política de saqueo de la cosa pública que ahora mismo están procesados, investigados o señalados. Es más lo que no sabemos que lo que ha salido a la luz. El tratamiento que están recibiendo por parte de la fiscalía del Estado hace dudar de a quién y qué defiende esta, al eludir por sistema referirse al partido Popular, que es quien en realidad está sentado en esos banquillos porque sin él y sin su política nada de eso hubiese sido posible. «¡Aguanta Luis!» le dijo Rajoy a Bárcenas. ¿Pero es que también vamos a olvidar esto? ¿Pero es que nadie se va a preguntar por qué Bárcena ha retirado su acusación particular en el caso de la destrucción de los ordenadores en la sede del Partido Popular? Está visto que no. Tienen el poder y pueden correr una espesa cortina de humo entre la vida real y la palestra política, donde la mentira por sistema es el principal argumento de la obra. Votos más aplausos: verdades redobladas, y ahora mismo poder impune. ¿Moralidades? No, quiá, simple lectura de titulares de prensa, el olor a podrido que flota a su alrededor.

*** Artículo publicado en los periódicos del Grupo Noticias, 30.10.16

 

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Un pensamiento en “¿Todo vale?

  1. Hola Miguel. Yo no sé que salidas puede tener la radicalización frente al poder. La unión de la disidencia es crucial. Ahora, ¿que hacemos estos años que nos quedan por delante aparte de escuchar a Iglesias o a Asirón? Siempre he imaginado que a falta de una demolición de los caídos se podía pintar la cúpula de rosa fuxia y a lo mejor ese tipo de atentados estéticos ayudarían a pasar el rato. Cuatro años de legislatura rajonoide¡¡¡ Las manifestaciones y la calle pueden ser significativas solamente si son superlativas y eso es la rebelión, la desobediencia civil.
    Me hizo gracia escuchar al Ian Gigbson en R3 mostrarse favorable a una república Ibérica.
    Yo espero algo de oposición seria de la República Catalana por lo menos chinchan. También espero de los jóvenes de Podemos y espero a los intelectuales. El que espera desespera…En realidad busco una forma de seguir en pié para poder estar en la brecha de la crítica al poder.

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