Por el hayedo de Legate

dsc_0069

Hoy anduve de nuevo por el hayedo de Legate, a otra hora, con otra luz. Nadie y como ruido, el gañido de las grullas, el ruido de las hojas al caer y el de los golpes de viento en las copas y zarandeando las hayas. He recordado que, por estas fechas, desde hace años, suelo leer las páginas finales de Bajo el volcán, de Malcolm Lowry. Este año no ha sido así porque no tengo ningún ejemplar conmigo. En concreto leía ese pasaje donde el cónsul  les dice a unos criiminales que quieran saber qué hace ahí donde se encuentra, que está esperando  a que pase su casa por ahí para meterse en ella, y blablablabla (mío), ya no hay casa que valga, si pasó, no me metí en ella,  si lo hice, salí por la puerta trasera antes de que la casa tomara tierra porque me la imagino voladora. Ni hay Farolito ni hay otros barrancos que los que el bosque encierra, gauridas de jabalís, refugios de becadas enseguida. No hay casa, hay bosque y hay distancia, por el momento; mañana o pasado, en Todos los Muertos, ya veremos.

dsc_0100

Anuncios