A la alegre botarga (en el día después)

4bfc6da5f28378743b3ef5f2fc36de2a1.- En la fiesta de los listos y de los que se las saben todas, ni el silencio te hace invisible.
2.- El intenso y necio placer que siente el profeta cuando ve que sus profecías se cumplen y sabe que su propia cabeza pende de un hilo.
3.- La fiesta de los profetas, de los adivinadores del porvenir, del rasgado de vestiduras y del apretar a correr aunque sea a oscuras.
4.– ¿El fin del mundo, dice?
–Pero, hombre, no me venga con cuentos… eso empezó hace mucho y usted aplaudía si no recuerdo mal.
–… (silencio, claro)
5.- ¡Que horror lo que puede llegar a hacer el poderoso…! Ya, pero si te fijas bien, eres capaz de apreciarlo porque a ti ya te lo están haciendo.
6.- ¡La libertad está en peligro!, dice el Espartaco de las redes… pero no se rebela en la calle donde vive, que es donde importa.
7.- Temer lo que de lejos venga y no verte sometido en tu propia casa, hace mucho ya que es uno de esos famosos signos de los tiempos.
8.- La soflama, el fino análisis, el sarcasmo, la profecía… otras tantas formas de posponer la rebelión para siempre jamás amén o de admitir que no se tiene nada que ofrecer, ni novedoso, ni atractivo, ni eficaz.

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Un pensamiento en “A la alegre botarga (en el día después)

  1. invisible es el olvido
    las profecías… que ajeno me parece el futuro ¿quién sabe dónde vamos?
    tal vez nos vamos por donde venimos sin saber mucho más intentamos atrevernos a saber por nosotros mismos romper los condicionamientos de la educación a la que nos sometieron basada en el premio y el castigo
    muchos son los que en su vida se dan cuenta de la alienación que los rodea ahora el huir a ciegas sólo conduce al abismo y el permanecer quieto resulta indigno me gusta esa manera de ser del agua que juguetona no le importa escurrirse o quedar en absoluta calma o montar la marimorena

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