Que te den por muerto

Foto de Miguel Sánchez-Ostiz.

En una de las primeras escenas de Días de campo, de Raúl Ruiz; dos viejos amigos comparten sentados a la mesa de un restaurante en el que que han almorzado y donde han acabado por quedarse  solos. Uno de ellos, el más viejo, el de la mano temblorosa y la voz cascada, le dice al otro: “Don Luis, ¿No cree usted que nosotros estamos medios pasados de moda?”
Y dos Luis conviene y dice con convicción: “Yo estaba pensando lo mismo…”, antes de pasar a relatar un encuentro callejero con un chico joven que le ha dicho:  “Oiga, si yo creí que usted se había muerto hace diez años”… Así será, añade con placidez.
Que te den por muerto, no estándolo, es una bendición o una maldición, eso según. Había un vendedor malasombra en la librería Antonio Machado, la del Círculo de Bellas Artes, que le decía a quien le quisiera oír que yo me había muerto hacía “trece o quince años”. No cayó esa breva. No puedo descartar darle gusto en el futuro, claro, pero entre tanto hagamos cuanto podamos como si sí, aunque sea no, porque es un alivio que te libra de muchos engorros.

Foto de Miguel Sánchez-Ostiz.
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Un pensamiento en “Que te den por muerto

  1. Como decía José Mujica: “La vida, la vida es un privilegio, y hay que luchar por ella”. Te conocí hace poco tiempo a través de “El Escarmiento”, y sigo casi a diario tu quehacer, porque eres necesario en esta nada en la que vivimos. Tú sigues vivo, y eso no es un privilegio divino, es un hecho de la naturaleza, de la humanidad. ¡Larga vida, Miguel, larga vida!

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