“… è un venticello..”

dsc_0096Cuando te acusan de ser el machaca del régimen, refiriéndose al gobierno regional, puedes estar seguro de que has dado en la diana con lo que has escrito y que quien lo dice ni te ha leído ni te lee,  ni tiene la más remota ida de por dónde andas y cuáles son tus intereses creativos, ni mucho menos cuáles tus relaciones con ese gobierno que ellos detestan y tú no aprecias mucho, la verdad, por no decir nada, y del que no has recibido prebenda alguna.  Poco importa, una vez más, que no sea verdad lo que se dice, lo que cuenta es echar a rodar la sospecha, la mueca de desprecio, el lapo. Pensar por cuenta propia no está bien visto. Aquí no ha gustado nunca la independencia de criterio, sino el venid y vamos todos, la famosa “llamada al apellido”, el banderín de enganche que abre sus puerta en cada esquina, la trinchera y llegado el caso, el paseo con todas las bendiciones. Aquí había que pensar como dictaban el señor cura, el cabo de la Guardia Civil y el señor Alcalde, que en tiempos podía ser o no el mayor terrateniente del pueblo, todo lo demás te hacía acreedor de aquella cochiquera en la que de mala manera enterraban a los réprobos; y eso se hereda.  Por fortuna estoy cada día más lejos de casi todo, como ha podido comprobar quien ha seguido mis artículos de prensa… y tener  delante de la mesa de trabajo la vista de falda de Larrazu es un bálsamo, estos días de otoño y otros. Ahora que corrijo sus pa´ginas sé que al escribir Las pirañas, me quedé corto: eran mucho peores; ahora que riñen alrededor de sus momias tal vez sea el momento de la útima cabalgada: ¡Moriremos nosotros también!, berrea   la ronda de noche al tiempo que golpea con sus vasos la mesa, y se lanza a cabalgar en el bosque y en la noche.

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