¿En el mismo barco?

stultifera-navisSi me dijeran que es en ese que nos lleva al chirrión de manera irremediable del que hablaba D. H. Lawrence o en el correcalles de la danza de la muerte, convendría, pero en el mismo barco de ese al que se refiere el que maneja las puertas de la cárcel, no, ni por asomo; tampoco en la nave de los locos, porque está visto que cuando es aparejada, unos se quedan en tierra y otros son abandonados a su suerte, mar adentro, para que las tempestades den buena cuenta de ellos; o al revés, unos se embarcan en naves que nos están vetadas y nos quedamos en una tierra en llamas que amenaza con abrasarnos. A veces me tropiezo con gente que me confirma en la idea de que vivimos en mundos muy distintos, invisibles los unos para los otros,  que la navegación común es imposible; gente que tiene la descortesía o la franca grosería de espetarme de entrada el rosario de su prejuicios hechos seña de identidad se clase, como si yo estuviera obligado a compartirlo, aplaudirlo o acatarlo con la cabeza gacha, algo que está gente reserva para sus criados, obligados a decir de manera sumisa sí a todo.  Con quien tiene  poder y dinero es muy difícil conversar, y si a lo anterior añadimos la estupidez, el diálogo se hace imposible, es arenga, sermón, monólogo… A esa conversación del entendimiento en busca de un horizonte común de la habla Zygmunt Bauman en Extraños llamando a la puerta me refiero. Vivimos en mundos cada vez más distintos, más opuestos y enfrentados también, nuestras posibilidades de compartir y de empatía desde la diferencia son menores. Y mejor no engañarse: la comunicación excesiva no equivale a tener por fuerza un interlocutor verdadero.

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Un pensamiento en “¿En el mismo barco?

  1. Hola Miguel. A la búsqueda de explicaciones acerca de esa falta de empatía de la que hablas y que es mal más grave de lo que parece, he dado con las teorías que se traía el Salvador Pániker en los últimos decenios del siglo pasado: lo retroprogresivo. Es porque veo el retrato de Proudhon bajo su arbolillo y con la pluma en suspenso y la mirada perdida en algún pensamiento utópico para una humanidad nueva pero a la vez me veo en Solaris. Osea que hay formas de organización humana provechosas que están por llegar a unos individuos que van cada uno en su cabina de la inmensa nave tierra y que necesitan conocer aquellos ideales y practicarlos…enfín eso de lo retroprogresivo es un tanto rebuscado pero tiene seny.

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