Esto se acaba

dsc_0071Una helada, unos golpes de ventarrón y el paisaje se verá desnudo. Pienso que esta es la época del año en que empecé a escribir Las pirañas, en 1985, y esa en la que transcurren los tres días de mi novela: los días cortos y las noches largas. Mentiría si dijera que siento nostalgia por aquellos días, por mucho que fueran los de mi treintena. Me siento incapaz de embellecerlos. De estar en algún lado, están en unos diarios inéditos: Los días inciertos. Y hablando de libros: no he logrado terminar ninguno de los libros que empecé este año y eso me pone de un humor sombrío. No es fácil sobreponerse a diario a la pregunta de qué valor tiene lo que haces, a la vez de comprobar que el tiempo corre en tu contra, y que es ahora o nunca, y resulta nunca. A cierta edad no hay componenda posible: como escritor has pasado y tu papel es otro, por mucho que te disguste. Si no fuera por las redes sociales viviría en un aislamiento casi completo. Si cortas esa comunicación virtual no sobrevine otro silencio que ese en el que ya estabas. ¿Nos hemos desaparecido los unos para los otros? ¿Sirve esa vida retirada para escribir mejor? Lo dudo. Esa imagen del escritor aislado del mundo en su dacha me resulta repulsiva, cuando se pone de ese modo en escena. El escrito de verdad solitario es el que no cuelga cartel de tal cosa, como decía Séneca en una de sus cartas a Lucilio. La soledad lleva al soliloquio y este al desvarío o a la estolidez, todo lo demás son puestas en escena mejor o peor armadas.

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2 pensamientos en “Esto se acaba

  1. La pregunta que uno se hace, a veces de manera continua y otras de vez en cuando, sobre el sentido de su trabajo, responde a la lógica de su propia existencia, y a esta interrogación hay que buscar la respuesta positiva, y continuar; la vida, como decía José Mujica, es un privilegio (que no es divino), y hay que luchar por ella, y hay que plantearse objetivos. ¿Acaso la aceptación social en el grupo o la influencia en el mismo es lo que influye negativamente en nuestro trabajo, en nuestra vida?. Pues no, ello no debe condicionar el trabajo digno, tu trabajo digno. Como apasionado por el conocimiento de la Historia, uno no se puede aislar, pues hay que estar conectado al mundo en el que vive, precisamente para saber, para conocer y poder escribir al respecto (para un historiador, por ejemplo, esto es fundamental). A lo largo de su Historia la humanidad ha creado inventos favorables para su desarrollo y evolución, y en el caso concreto de lo que se conoce en la actualidad como Redes Sociales resulta ser un medio importante de comunicación (de hecho yo te conocí gracias al consejo de un amigo y consultando Internet), con sus luces y sus sombras. Escritores como tú, Miguel, sois necesarios, imprescindibles en la sociedad,en nuestra sociedad concretamente, aunque ésta camine en un sentido desvirtuado, opuesto. Por eso vuelvo a insistir en que no abandones, aunque te abrume la interrogación, la duda existencial, sobre tu trabajo. Eres necesario, y algunos que yo conozco, amigos y amigas, te seguimos.

    Cuídate.

    Un saludo desde esta tierra del oro verde.

  2. Hola Miguel. Acabo de mudarme a esta zona de Pamplona extrema que es Ezkava. El soliloquio. Uno se pega la vida soliloquiando pero también buscando la manera de dialogar, de darse a comprender, de hacerse querer. E intenta hacerlo con la verdad, sin zarandajas. Estos años de dificultad la escritura de cosas que parecían inconvenientes me ha liberado de unas relaciones basadas en la mentirilla piadosa y pejigueras y tonterías y malicias. Pro no buscaba el arte de decir y callar era un ejercicio sin mirar atrás sin corregir. Ahora empiezo a buscar otros modos, necesito la poesía casi como mi si fuera único dios bueno.

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