Arde Valparaíso

15875355_10210736487961269_5780179227523352501_oSe incendia por enésima vez Valparaíso, Playa Ancha, barrio universitario y de marinos en su parte baja, barrio pobre en su parte alta, hacia el Camino de la Pólvora y Quebrada Verde, hacia donde ha mordido estos días el fuego. En los años 2008 y 2010 pasé unas cuantas semanas en una calle de Playa Ancha que subía y subía y se perdía en el cerro, flanqueada de chabolas. «No vaya por ahí… », me decía mi patrona, preocupada de que me pasara algo. Bastaba que me lo dijeran para que fuera y viera: pobreza, precariedad, nada muy diferente a lo que llevó el doctor Aldo Francia a su película Valparaíso mi amor (1969). Conocí a un alemán de la calle Serrano, medio cuco, medio vagamundos, bohemio le decían, que tenía un tour turístico de la miseria, y mostraba a los turistas, gringos sobre todo, lo que no quiere ver nadie, y los llevaba por esos cerros tan pintorescos desde lejos, tan sobrecogedores cuando estás en ellos. Hoy hay cientos de evacuados y la solidaridad porteña desatada. Tragedia menor y lejana esa… ya proveerán, ya empacarán la ayuda y alguien se sacará con ella la foto. Lo que viene luego, sobre el terreno, no da cámara, o sí la da: Le mani sulla cità, de Francesco Rosi, esto es, la especulación feroz. Un terreno baldío es una provocación. Allí y aquí. Es una suerte tener una noticia así a mano para no verse obligado a ocuparse de las largas colas callejeras del hambre de aquí mismo en estos días helados, ni del asalto, organizado dicen, como si fuera una ofensa, a la valla de Melilla, ni del siniestro espectáculo del reñidero nacional de los gallos que olvidan la urgencia de la pelea por el cambio, mientras otros medios de comunicación celebran las destemplanzas de majas y majos, tan aplaudidas como abucheadas, con un estilo que tiene un tufillo a crónica deportiva entusiasta. Nos va la vida en el asunto, pero parece que solo se trata del partido del domingo escuchado en transistor y descampado, el resultado de la quiniela, la elucubración del café copa y puro. Espectáculo… arrevistado, pues de la historia falsificada y su rememoración hacen mojiganga, entre pendones, cristos y legionarios, y motivo de arenga cuartelera, como la toma de Granada. (Del artículo “Necrológicas y derribos”, publicado en Cuarto Poder, 4.1.2016, sigue aquí enlazado)

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