Atado y bien atado

img_0110Hace unas semanas estuve en el estudio del pintor aragonés Natalio Bayo viendo sus últimos cuadros, los que con otros muchos van a ser expuestos en breve en una gran antológica. Creo que este de la imagen fue el primero que vi y el que más me conmovió: “Todo está atado y bien atado”. Esa figura ensogada y sujeta por un clavo de armar a un muro, el del presente y el pasado, expresa bien un sentimiento si no generalizado, sí al menos ampliamente compartido en lo público y en lo privado.  Atado y bien atado lo que es público y nos zarandea a diario, y no vemos cómo poder cambiar de verdad –con los cambios tranquilos te pueden quitar lo único que tenías: la esperanza–: Tengo la prisa del insomne que  una noche descubre que todo sucede sin su consentimiento ni participación, escribía Félix Grande, y Gil de Biedma por su parte habló de demonios y mal gobierno: este país de todos los demonios/ en donde el mal gobierno, la pobreza/ no son, sin más, pobreza y mal gobierno/ sino un estado místico del hombre. Atado y bien atado uno mismo a su propio pasado, al barullo de su vida hecha y vivida a pesar de los pesares, a trancas y barrancas, atado y bien atado a sus torpezas, errores, amarguras, taras, manías… todo eso que le ciega y le hace volar corto, por insomne, en la noche y en su cieno.

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