El frío, el humo, el silencio (A cierta edad)

c2mpv67xuaadajf1.- Sí, hasta el aire parecía estar helado, azul al amanecer, pardogrisáceo un poco más tarde. Frío, humo, silencio… y cada día un poco más lejos con rumbo a no sé dónde, a ninguna parte. El culo que te pesa al cabo de una soga que tú mismo, sin ser Villon, te has echado al cuello.
2.- A cierta edad no aciertas aunque te lo propongas… no rematas, no llegas, te sobras, no era eso lo que esperaban… ¿Qué esperaban? Otra cosa. Tú también si vamos a eso.
3.- Liquidación por derribo… la practico a diario desde hace años (dietario de 2004) y aún queda mucho por derribar y más por liquidar.
4.- En este pueblo tocan demasiado a menudo a muerto las campanas… Leeré a John Donne en otra ocasión.
5.-Cuando te das cuenta de que estás tratando con un necio que cree que se las sabe todas, es demasiado tarde.
6.-  Entre la extrema y agresiva confianza en estar en lo cierto y la cerrilidad más ofensiva a veces solo hay un pelo… o menos.
7.- A cierta edad, los errores se acumulan como platos sin fregar en casa abandonada, se multiplican por si solos como por arte de aritmético demente que en la escuela de un pueblo abandonado canturrease: “¡Uno más uno, once! ¡Dos más dos, veintidós! ¡Tres más tres, treinta y tres!” y así sucesivamente… ya digo, pueblo abandonado ese, y el maestrillo, locoide.
8.- A cierta edad, cuando sacas un pie de la ciénaga en la que tú mismo te echaste de cabeza, metes el otro… y de lejos hasta parecería que estás bailando no se sabe qué jiga de orate.

Anuncios

Un pensamiento en “El frío, el humo, el silencio (A cierta edad)

Los comentarios están cerrados.