Atocha y otras cuestiones de memoria

8642841639_733c400d43_b Hace cuatro años, en víspera de viajar a Bolivia y callejeando por Madrid, pasé por la plaza de Antón Martín y el monumento a los abogados laboralistas asesinados hace ahora 40 años en la calle de Atocha. Todavía quedaban unos ramos de flores agostadas del último homenaje. Saqué unas fotografías y, cuando estaba en ello, sorprendí un diálogo de un grupo de jóvenes que andaba por allí. Los muchachos, ellos y ellas, que con toda seguridad habían nacido años después del crimen se preguntaban de manera festiva qué era aquello y uno dijo con aplomo que «un monumento a los juerguistas».

Con seguridad, a aquellos muchachos nadie les había hablado nunca de lo que allí al lado había ocurrido en 1977, ni por qué, ni quién era el autor del monumento ni a quién estaba dedicado. Son demasiado abundantes los ejemplos de desinformación sobre esa y otras épocas de nuestra historia reciente que no está bien visto encarar con la crudeza necesaria y se edulcoran y silencian para que los más jóvenes tengan la idea lo más vaga posible de lo sucedido. Agustín Moreno lo ha contado con detalle, por lo menos lo referido a los crímenes de Atocha: no hay voluntad unánime de contar nuestra historia y hacerla común. (SIGUE. Artículo publicado en Cuarto Poder, 25.1.2017, aquí enlazado)

*** La fotografía de la escultura de Genovés no es la mía, a la que hago referencia en el artículo.

Anuncios