Non coupable (Henri Decoin en sesión de noche)

captura-de-pantalla-2017-01-25-a-las-22-38-48Viejas peliculas, de 1947 esta, con un espléndido Michel Simon. Cine y actores de otra época o de otro mundo, qué más da, si es a puerta cerrada, si estás en otro mundo, viviendo en un geografía cada día más difusa. “J’écris pour me défendre!”, exclamaba Mac Orlan. Hasta de eso pierdes las ganas. Cerrar la puerta es una forma de defenderse. Callarse también, porque no hay manera de entenderse: lenguajes de sordos, dices una cosa y te replican otra. captura-de-pantalla-2017-01-25-a-las-22-42-05No es tan fácil y no es más que una fuente de problemas. El lirismo dudoso de la derrota es una cosa, las cosas prácticas de la vida cotidiana, otra. Hay que saber en dónde vives, cuál es el escenario qué pisas antes de representar papelones ridículos, hay que poner tierra de por medio, cuando todavía estás a tiempo, entre tú y tú mismo sobre todo, en tú y lo que sabes te es dañino y se convierte en la farsa de una vida a medias. Funambulista de pueblo, el loquito que pasa en bicicleta haciendo cabriolas a la hora en la que todos duermen la siesta, el que llora en entierros de pega y ríe en bodas de muertos, ese al que ni siquiera entierran, como lleva toda la vida pidiendo, al pie de una cuba, con un grano de uva en el paladar no, sino con  la carta del ahorcado entre los dientes y eso con suerte, con mucha suerte.

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Un pensamiento en “Non coupable (Henri Decoin en sesión de noche)

  1. Eso de perder las ganas de defenderse…es que algunas personas van de hostia en hostia, navarras o Parisinas, las hostias de la vida y al final te quedas sonao. So tired.

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