Tabula rasa (Cuaderno de Arraioz)

c3z74b7xaaa7gla-jpg_large 1.-Indignación: palabra en desuso… ¿tal vez por desgaste? De manera incomprensible en todo caso (Diccionario locoide)

2.- Despertarse de golpe (y porrazo), de madrugada, con esta frase en la cabeza: “La suerte está echada”. No vuelves a pegar ojo.

3.- La difícil generosidad intelectual de reconocer el valor del trabajo ajeno… aunque no sea de tu cuerda, y precisamente por eso.

4.- No tenía razón Ambrose  Bierce cuando en su Diccionario del diablo decía que un inmigrante es una persona desinformada que cree que un país es mejor que otro, no por fuerza.

5.- Sigo con Bierce. entre el dolor y la muerte de un infierno y el tufo a podre de un pozo negro, no solo hay diferencia, sino un respiro.

6.- El número incesante de muertos en el asalto a este paraíso podrido: renglones de una alegación fiscal que tal vez a nadie alcance.

7.- Francisco Umbral murió dictando un artículo… ininteligible, pero dictando, peleando con palabras. Para escritura incesante, la suya.


9.- Me dijo: “El otro día me tropecé con un furtivo que cuando le pregunté a qué le pegaba, me contestó que estaba a la caza de un golpe de suerte” (Encuentros azarosos en el bosque de Arthur Rackham)

10.- Nunca sospeché que, a cierta edad, la lectura de los libros más íntimos de Francisco Umbral, como Un ser de lejanías o sus diarios, iban a ser un bálsamo. 

 11.-A cierta edad, la de las puertas cerradas, lo mejor es tener abiertas las ventanas… o perderse en el bosque, que no tiene puertas.
 12.- Las máscaras de la envidia… muchas, vergonzosas todas (y cosa ajena siempre).
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Un pensamiento en “Tabula rasa (Cuaderno de Arraioz)

  1. ¿Que ha desaparecido la indignación? Indignación, ¿por qué?, enfado, ira, ¿por qué? ¿Indignado por qué? ¿porque he perdido mi CAPITAL?, ¿porque no puedo pagar mis deudas?, ¿porque no puedo seguir gastando mi CAPITAL en bienes materiales como coches, apartamentos, fiestas…?, ¿indignado porque no puedo derrochar?, ¿indignado porque se acabó laTtreintena Opulenta?

    Como dice Lalo, uno de los personajes de “LOS VIEJOS AMIGOS”, de RAFAEL CHIRBES: “El siglo XX ha sido el siglo de la abundancia, el siglo de los ricos; el XXI será el siglo de la miseria, el siglo de los pobres”. Y Carlos, otro personaje, matiza: “Nuestro siglo XX no fue demasiado rico. No hace tantos años que hemos empezado a poder elegir lo que comemos. Nuestra generación sólo puede hablar de bienestar en las tres últimas décadas. Las anteriores no supieron lo que quería decir esa palabra. El siglo XX ha sido el de las grandes migraciones, el da las grandes revoluciones y guerras, en el que el fantasma del hambre más ha abierto sus brazos espantosos”.

    Indignado, ¿por qué?, si como todos los días y ando resguardado en mi casa. Indignado estoy por haber perdido mi felicidad sobreabundante; por eso me enfado y me indigno, y por eso deseo volver a ese estado místico de consumo materialista.

    El camino que hemos iniciado en el mundo occidental en el siglo XXI es un camino pedregoso, bastante ciego para los desdichados, indolentes… porque “es la indolencia el deporte patrio, ataviada en ocasiones de esférico sobre el césped, dormidera colosal que devuelve como eco sempiterno el gol de Iniesta… No hay libertad si las pantallas, las páginas y los altavoces vienen condicionados por la artesanía de los anestesistas, de los embaucadores, de los poderosos y de los ventrílocuos. Y lo más duro, desolador y triste: no hay opción de mejora si la indolencia sigue ganando adeptos día tras día en un país que se vanagloria de sus carencias”, como escribe MARAT http://www.javierortiz.net

    Como dice mi amigo Álvaro: “Hombre, indolencia no, es peor porque hay voluntad y coherencia en la historia: autoritarismo, egoísmo, ignorancia orgullosa y satisfecha, brutalidad, irracionalismo, violencia, amor a las cadenas. Y ese dios y esas vírgenes tribales y utilitarias de por aquí, y cobardía y mezquindad y servilismo a los de arriba y desprecio a los de abajo, y caridad cristiana “me diste una manzana y las dos podridas”, y jerarquía, mucha jerarquía y muchos cojones (retóricos y anejos al servilismo en general y cuando no, salvajes y sin meta filosófica)”.

    Y la indignación materialista abrió sus puertas y comenzó a caminar de nuevo en busca de su estado místico.

    Un abrazo desde el sur, Miguel

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