Actúa como Beckett…

c348b54waaadifj1.- Actúa como  Beckett, me invita el cartel del teatro, escríbelo incluso como él, añado por mi cuenta. Ni es tan fácil: ni tienes fuerzas ni ganas ni talento… humos literarios, fantasías de atrapados en el cepo triste de lo convencional y manso,  sobre todo cuando los diablos de lo cotidiano te llevan en volandas con más facilidad de lo que nos gustaría a la riña a garrotazos.

2.- De acuerdo, no eran esos los libros que debería haber escrito. ¿Entonces cuáles era? (Silencio) ¡Andá! ¿Y tampoco los de ahora? ¿Entonces? Redoble de silencio, balbuceos de listos, galimatías (Por preguntar sin ton ni son).

3.- Ser o no de la partida, de la peña, del petit noyau de los auténticos, de los listos, de los eternos Verdurin… ¿Ser montero o ser furtivo? Tú eliges… Salvo cuando, sin contar contigo, los monteros y sus peones deciden que eres tú la pieza a cobrar.

4.- «No es santo de mi devoción…» Nada, ni caso, cosa de meapilas, de tartufos y de cofrades.

5.- ¿Estaría en lo cierto Borges cuando decía que el periodismo estaba hecho para el olvido y la literatura para la memoria? ¿O también aquí se trata de otro cambio climático?

6.- Escritura «comprometida» sin aplauso de koadrilla… como soliloquio de orate en descampado… El mérito no es de quien más apuesta, sino de quien mejor se pone en escena, aunque nada diga, pero el gesto, el gesto, eso es lo que cuenta. Lo demás: «Voglio una donna!»… poco más.

7.- Hacer de la disidencia un adorno democrático, aplaudir al disidente por su independencia y su “compromiso”, así, en general, premiarle incluso por lo mismo, por valores genéricos que en la práctica se persiguen… ¡Rediós, qué burla!

8.- El aplauso, esa nueva forma de la burla del gobernante hacia el gobernado, una forma de decir que sus voces de crítica y disgusto le importan un carajo.

9.- Opinión a brincos versus invención de sueños y memorias… por lo fácil que resulta, gana por goleada la primera.

10.- La opinión, ese cuchillo de trinchar reducido a aguja de coser a fuerza de amolarlo.

11.- Extender de manera arbitraria los supuestos de enaltecimiento del terrorismo o de incitación al odio (y similares) con objeto de reducir la libertad de expresión a límites de adorno y convención, de elegante adoctrinamiento: todo un programa político que se instala para quedarse entre la indiferencia y la inadvertencia… o el aplauso.

12.- La voz del mutilado de guerra y su mejor derecho, sus privilegios menudos, el economato, las clases pasivas, el estanco, el poder «meter partes» y denunciar al sospechoso, a quien le ha mirado feo: rebabas de un país triste.

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