“Fuir! là-bas fuir!”

 

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La Casco, la goleta de Robert Louis Stevenson con la que navegó por el Pacífico… ¿Buscando el tesoro de la catedral de Lima? ¿Stevenson buscador de tesoros en su huida allá lejos? Mallarmé viene en nuestra ayuda, en «Brise marine»

La chair est triste, hélas! et j’ai lu tous les livres.
Je sens que des oiseaux sont ivres
D’être parmi l’écume inconnue et les cieux!

 La carne será triste, o como guste de traducir el purista de turno, pero no has leído todos los libros, ni mucho menos, y por lo que se refiere a los viajes allá lejos a donde huir, casi mejor el viejo refugio del viajero inmóvil, la gran patraña, al menos en tu vida, blando sucedáneo de la vida no vivida…

 

O nuits! ni la clarté déserte de ma lampe
Sur le vide papier que la blancheur défend

 

 Viajes inmóviles, huidas de pa

 ¿Je voudrais pas créver, también ahora, cuando los remedios de botica hacen las veces del pasaporte manoseado en la mesilla de noche donde aparcabas los sueños y los pecios de la andada? ¿Todavía quieres no espicharla antes de haber conocido los perros de México que duermen sin soñar? Pues si es así te ha quedado y te queda mucha tarea por hacer –No dejarás nunca de recordar al escultor Remigio Mendiburu diciendo: «¡Y toda una vida por hacer» cuando se enteró de que estaba herido de muerte–, por eso buscas consuelo en la invocación del viaje, en los pájaros embriagados por su propio vuelo, entre cielos y espumas.

Je partirai! Steamer balançant ta mâture,
Lève l’ancre pour une exotique nature!
Un Ennui, désolé par les cruels espoirs,
Croit encore à l’adieu suprême des mouchoirs!

 

 

 

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