Las cosas claras

Hay cosas que es mejor no aclarar nunca, y menos por escrito, porque no sabes qué uso puede hacer de un mensaje, una carta o una dedicatoria escritos con buena voluntad, quien los reciba. Hay asuntos inexplicables que no van a ser entendidos, que no pueden ser entendidos. No es cierto que alguien se pueda poner en tu lugar, eso no pasa nunca. Las cosas claras pues… pero no siempre. Además,  a qué le vas a explicar nada a quien no quiere entender porque no puede o cuando la pifia no admite vuelta atrás. No sabes si los perjuicios que te hayan podido causar pueden ser objeto de burla redoblada o si la defensa del chapucero es buscar ayuda en quien puede enmierdarte todavía un poco más. Mejor los grises, la distancia, aunque sea engañosa, de la niebla y su silencio.

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