Silencios editoriales

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«Las palabras son todo lo que tenemos.» (Beckett)

Antes, hace nada, por lo menos los editores se molestaban en enviar una carta formulario de rechazo de originales. Hoy ni siquiera eso. Hoy el escritor tiene que orientarse por el silencio administrativo (editorial) de la mala crianza, flojera me da asomarme a mi archivo de los últimos diez años e incorporar nombres de pequeños y grandes editores a los que he enviado cartas, e-mails y originales sin recibir respuesta alguna. Lo que cuenta es que los que reciben originales, acusan recibo, pero luego callan, ni sí ni no, que es no, claro. Unos después de haber dicho que sí, otros… ni se sabe. En algún caso posponen indefinidamente publicaciones electrónicas y te hacen saltar con una sardineta de vagas promesas como si fueras una foca. Sea como fuere, terminan por no dar la cara y tú te quedas primero en vilo, al final burlado.  En los años sesenta, tanto Destino como Planeta, publicaron novelas cuyo narrador y protagonista era un escritor que luchaba primero por escribir una novela en malas condiciones para presentarla a un premio y después por intentar publicarla con éxito, pero generalmente sin él, el novelista frustrado es un personaje novelesco de una época precaria. En el cine norteamericano el escritor que envía originales y espera el sobre de la devolución, es un clásico. A veces, cuando el sobre llega, el autor se emborracha, otras no, pero la frustración es un motor narrativo. Hoy todo es más fácil, bastan unas líneas desmañadas de correo electrónico, pero ni eso. Para el acuse de recibo de libros enviados, lo mismo, como si no los enviaras, ni una llamada telefónica ni un  mensaje, nada. Algo pasa y no sabes lo qué es, algo se ha ido rompiendo y prefieres no saber qué es… negocios del «A cierta edad», malos negocios esos.

Item más: de los rechazos editoriales, infundados y arbitrarios, por pura mala leche, como el que he recibido a mi crónica boliviana, Chuquiagomarka. Celebración y fuga, ya hablaré por lo menudo en otro momento.

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2 pensamientos en “Silencios editoriales

  1. Hola Miguel. Si que es irritante ese no comment generalizado y si se trata de temas serios en los que pones parte de tu vida lo único que queda es asistir pasmado a algo que no se sabe si es pereza o desafecto, tendencia o mala conciencia, enfín, lo siento por el pareado.
    Pero a lo que iba es a la idea aquella de preparar un ciclo de cine Andino. Tal vez con tus contactos podríamos encontrar varios filmes y ver de presentarlos aquí. Primavera, verano, otoño, invierno?.

  2. Los Andes no creen en Dios, toda la filmografía de Sanjinés, El atraco, Zona Sur, Chuquiagomarka de Eguino (con referencia a Lucho Espinal el jesuita asesinado), Quién mató a la llamita blanca, El cementerio de los elefantes…

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