Emilia Drăgotoiu Nanu y Brâncuși

_DSC0050Toca esta semana andar de cementerios y exequias. Hoy en el de Montparnasse. No sabía que esa era la tumba de Constantin Brancusi, solo vi un grupo de gente cargada con cajas que estaba colocando una bandera rumana sobre una tumba. Un bună dimineaţa’ al paso, y un dimineaţa’ de cortesía. Mi esposa y yo estábamos haciendo tiempo para otros asuntos  buscando la tumba de Cioran, cuando los rumanos nos llamaron desde lejos para hacernos entrega de unos presentes en honor de Brâncuși: una botella de vino, una vela encendida, un pastel de bizcocho con chocolate  y un cidí de Emilia Drăgotoiu Nanu que era la mujer vestida con un traje folclórico que nos hizo la entrega de los presentes. Sacaron unas fotos. No encontré la tumba de Cioran, sí, la de Brâncuși y andar entre las tumbas y con tus propios duelos a cuestas, con aquellos presentes (¿la pomană?) en los brazos se hacía raro… en los cementerios pasan cosas raras, siempre, a nada que te lo propongas, en Bucarest una viuda desconsolada me dió limosna tomándome por un mendigo, en Punta Arenas… pero esta es otra historia…  Pensé dejar la botella de vino en la tumba de Cortázar, que estaba por allá cerca, pero me dije que no le iba a aprovechar, e hice bien porque cuando llegas reventado a tu alojamiento y te sirves un par de vasos de buen vino en honor de Brâncuși o de tus propios muertos ya es otra cosa.

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http://www.pandurul.ro/articol/comemorare-pentru-brancusi-la-paris-si-hobita_88346.html

http://www.tvsud.ro/tricolorul-pe-mormantul-lui-brancusi.html

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