Peatón de París

Estos días he tenido tiempo de sobra para caminar sin rumbo por París. Bueno, sin rumbo no, porque me he dedicado a revisitar algunos lugares que me remitían a una vida imaginaria, más que al pasado de verdad vivido: Pasos perdidos, gazeta de, 1987. Los días encapotados y los raros soleados no han tenido nada que ver en el humor, la climatología ha sido otra y sobre todo interior. Estar fuera, lejos, viviendo en una geografía difusa, desvaída… Ensoñaciones de peatón solitario las mías, como las de cualquiera en esta época siniestra y no del todo previsible, que se recita, lo quiera o no, explicaciones a su propia vida, que no sueña, sino que chamulla con el bulto vital que lleva a la espalda. El balance no es bueno, no puede ser bueno. A cierta edad, ¿qué quieres? La vida o la edad o la riada se me ha echado encima, y las perspectivas no son buenas ni halagüeñas, eso sí, con mucha poesía de por medio y mucho leer a Séneca y a los estoicos y a los hedonistas y a quien sea con tal de aplacar el canguelo, la trouille esa que te despierta en medio de la noche con el corazón en la boca. Ya no tienes fuerza ni para inventarte una vida imaginaría, en esta o en esa calle, en esta o en esa casa. En vez de quedarte, te irías, te vas a ir, a tu rincón, a tu zahúrda, el único lugar donde te sientes seguro. Una ciudad como París te da miedo, te sientes perdido como nunca lo habías estado. ¿Qué ibas a hacer aquí? Nada o mucho menos de lo que haces a diario en tu casa, en tu paisaje y sobre todo en tu mesa de trabajo. Aquí no haces sino asomarte al escenario de la vida de otros, que no te concierne. Ni viajero ni turista, un mirón desocupado, uno que pasa y se va. ¿Qué vida vas a imaginar? Tienes la que tienes y va de capa caída. No hay canonjía posible a la vista, ni varita mágica, ni tío de América… Hay Kavafis tocándote las narices del alma. Demasiado tarde también para hacerse japonés de pueblo, demasiado tarde, a secas.

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3 pensamientos en “Peatón de París

  1. El no tener fuerzas para nada es matraca de primera. Hace poco he pasado por la página donde “nuestro hombre” corría el pasillo de casa en la noche agitando con furia unas carracas para espantar el canguelo..”dándole,dándole”. He pensado en hacerme con unas para acallar mis ruidos interiores (auténtico estruendo en ocasiones). De los ruidos exteriores (Morenés de embajador en EEUU) mejor no hablar.Esto es ya cosa de migraña pura y dura.. Un saludo y mucho ánimo Miguel

  2. Ay, Perico, de embajador… pero si no pasó las pruebas de milicias porque no pudo subir la cuerda en el gimnasio… un tartufo de campeonato… coleccioné carracas y a veces las agito, tengo una pequeñita sobre la mesa

  3. Hola Miguel. Me alegro de recibir de nuevo tus mails. Veo que has vuelto a tu mesa de trabajo. Mira que caminas-reconoce que la gozas-¡ Que suerte.Y además me parece que llevas una mochila bien organizada por esas calles de París llenas de adoquines y losas brillantes y chimeneas hasta el horizonte.

    El día 21 día de la poesía tuve la osadía de leer en la Biblioteca de La Chantrea una cita de Antonio Machado- puede que sea del Juan de Mairena: “Sabe esperar, aguarda que la marea fluya-así en la costa un barco- sin que el partir te inquiete. Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya: porque la vida es larga y el arte es un juguete. Y si la vida es corta y no llega la mar a tu galera, aguarda sin partir y siempre espera, que el arte es largo y además no importa”.

    Luego leí este poema:

    Calle Canal

    Por la calle Canal, un hombre que cojea,
    arrastra el sólo este minuto.

    Canta, amigo, canta el aire mismo que inventaron tus sueños.

    Pasajero de los sentidos en la naturaleza callada,
    pasajero anónimo en un buque que avanza entre la niebla,
    pasajero en los aromas del sol.
    Es un don y un milagro, la realidad.
    Las sombras aman a las sombras y se funden en negro.
    Internándose en el enigma cada noche.

    Amor y muerte los llevamos dentro
    y a veces se ven salir las llamas, el hielo.
    Miro las transparencias del invierno, respiro el fondo del creado aire.
    Hay un rumor de huesecillos, el tiempo se enreda en los ramajes.
    Busco el ritmo como en un ejercicio de remo pienso
    : ver despacio lo lento.
    Y como en el oleaje olas indiferenciadas y distintas, las palabras
    desde las hélices abisales del océano, rompen contra el sentido común de la playa, las palabras que surgen de la remota oscuridad en un cortejo de sueños.
    Atrás queda la aceleración, en la borrada pizarra de los Eones.

    …antes de saber los nombres de las cosas sabía que soñaba
    la casa en las estrellas tenía el techo
    yo saltaba las tapias de las palabras veía a lo lejos el mar batirse
    movediza quietud de animales pastando y la quieta figura del pastor que siestea en plena Edad de Oro…

    Vivimos y morimos en un espacio repleto que nunca acabará,
    el viaje cósmico de Tierra.
    Las frases salen de la remota oscuridad, me dejo algo, me dejo todo.
    Los heroicos árboles ciudadanos destellan de deseo, pronto cubrirán
    sus almas enramadas, con la carne verde de sus miles de verdes.

    Parajes penetrados por el traqueteo
    despiertan en la ventanilla y como vecinos de las vías
    parajes hoscos cambiando de postura siguen durmiendo
    lucen aldeas a un rincón bajadas
    arrullados por el grillo de los caminos
    parajes parajes quedan atrás.

    Canta, amigo, canta, el aire mismo que inventaron tus sueños.
    No árido ayer, sino insuflado de lo fantástico,
    lento y agradecido al ser parte de Hoy.

    Una cosa sin terminar (ese cojo, de qué pié cojea?) y Apollinarista (duda eterna del agradecimiento).
    Miguel, bajo el puente de la Magdalena no pasa el Sena.
    Hice una excursión a Bayona para ver a mi familia Republicana con el viejo auto de mi padre. Fuí sólo pero pensaba que podía haber arrancado a Iriarte de su retirado Portal de Sarriguren. Andar solo es jodido. Uno se pone el chip y camina que caminarás, pero se hacen más difíciles cosas como reír o saltarse las normas…Así es que uno de estos días nos aímos de ver…en Elizondo comiendo unas alubias con todos sus sacramentos o qué se yó.
    Recibe un fuerte abrazo.

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