Diálogos de sordos

John Sayles, en Honeydripper. Hay días que no estás para blues y el espectáculo del desgarro te resulta molesto, indecente. Nada más patético  que un fracasado bailando la jiga grotesca de sus viejas mañas en las palestras mediáticas. Artistas de variedades sin público haciendo como que todavía creen en lo que hacen y que no ven la sala vacía… qué mérito, qué lección moral en manos del que tiene todos los triunfos de su parte.  Escribas lo que escribas acerca de tu obra, no te van a entender, no por nada en especial, sino porque no quieren. Tienen arraigadas ideas preconcebidas, les gusta oír lo que quieren oír, no otra cosa y no puedes desafinar… un motivo más para insistir. Moriremos nosotros también, ahora sí, porque me sobran motivos.

 

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Un pensamiento en “Diálogos de sordos

  1. Hola Miguel: A fuer de sincero te diré que el moriremos nosotros etc no me gusta niente. hace unos años yo solía decirme “aquí no se muere nadie¡”. Ahora leo “No me gustaría palmarla”. Pero he visto ya “los perros de Moscú devorando el jardín”.
    A mi tu obra me parece fenomenal y perdona el elogio. No la he leído toda, pero me pareces un Jon Ford de la literatura y perdona la comparación. Supongo que el ejercicio profesional del oficio trae sinsabores, celos, malquerencias y demás. Que les den a las redes¡

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