Lecciones de tinieblas

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** Resulta asombrosa la cantidad de jirones de vida privada que van quedando atrapados en la frecuentación de las redes sociales, ajenas y propias. Una mezcla de exhibicionismo despreocupado, gritos de socorro, impudor, jactancia, imprudencia, parva afirmación de uno mismo, inmodestia, desahogos necesarios, urgentes, alardes de valores y virtudes… De nobis ipsi silemus, en estos tiempos, eso para el gato, el que sale al escenario no existe y eso es una tragedia; pero también es para el gato que pesca ese deseo (propósito) de Michel de Montaigne, el de pintarse del todo entero y del todo desnudo, fijado al comienzo de sus Ensayos. Nada de eso, antes que ser, parecer, representar, subir a escena con las mejores galas… Agrippa d’Aubigné en Les avantures du baron du Faeneste.

** Antes de pronunciar una sola palabra sabes que no vas a ser entendido porque tu intelocutor no quiere. Buen motivo para insistir… o para callar y dar media vuelta, si la porfía da flojera.

** Días de tregua estos, me digo, pero pasan veloces y no hay tregua que valga, solo lecciones de tinieblas, ruido de carracas, martilletes de chopo.

** El miedo a desentonar y a perder la clientela (el público) que lastra y reduce la ambición de cualquier empeño de verdad creativo… y la arrogancia con la que afirma no padecerlo.

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