«Las pirañas», en ABC Cultural

De la mano de mis editores de Limbo Errante traigo la reseña y de un amigo que a comienzo de la tarde me hizo llegar un aviso de su publicación. Solo que en el lugar donde vivo no es posible conseguir un ABC. Me ha alegrado mucho la publicación del artículo porque el libro salió hace ya dos meses y me temía el silencio del barullo editorial-mediático en cuya escorredura vamos todos, autores y editores. Es un libro duro de leer, sí, pero más duro fue escribirlo y mucho más corregirlo para esta edición, pero esto  no debe influir en  el juicio del lector. Al ebanista le pedimos que nos haga un sillón cómodo, no que nos cuente las dificultades que ha tenido con la calidad de la madera y su ensamblaje.

No puedo elogiar el artículo de Julio José Ordovás porque se elogia por sí solo, o eso creo. Claro que lo que yo crea y nada, siendo su autor, poca importancia tiene. Ordovás conoce bien mi obra y sus trastiendas desde hace muchos años.  Para mí su artículo tiene el valor de lo hecho a conciencia, después de leer con minucia el texto, tal y como hicieron Silvia Broome y Eduardo Irujo cuando escribieron el epílogo. No sé por qué me ha venido un viejo verso de Ramón Irigoyen, que no puedo consultar en este momento, en el que hablaba de la vergüenza ajena y advertía de que antes la había pasado propia. Con la picota levantada en ese libro pasa algo parecido, que no se haya querido ver así no es cosa mía. El paso de los años no ha hecho sino confirmarlo.

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