Después del después

Imposible no comentar los resultados de las elecciones en el ya muy denostado PSOE, tanto que daba la impresión de que todo el mundo sabía más de sus entresijos y ambiciones políticas que los propios militantes y dirigentes. Yo no sé lo que sucede dentro del PSOE y fuera apenas, pero espero que quien se ha alzado con el triunfo, Pedro Sánchez, sea de verdad consciente de quiénes han sido sus encarnizados opositores dentro, y sobre todo fuera de su partido, desde posiciones de poder económico, mediático y político. Resulta inquietante que hasta los enemigos naturales del partido socialista apoyaran la descarada candidatura progubernamental y prosistema de Susana Díaz, y manifestaran de manera ferviente su deseo de que perdiera el hoy ganador: políticos de la derecha y de la extrema derecha, comentadores volatineros, medios de comunicación gubernamentales, una parte significativa y poderosa de su propio partido… por no hablar del público que ha volcado su furia, su humor, su esperanza y su mala leche en las redes sociales, a favor y en contra de unos y de otros.

Visto lo sucedido hasta ahora resultaría muy raro que ese conglomerado de enemigos políticos se conformara con el resultado de las urnas socialistas y no pasara a la acción del acoso y derribo.

Fue memorable un post de redes sociales del domingo pasado que decía que El País había perdido las elecciones. Su editorial del día siguiente se comenta solo. Triste, como poco, al haber sido ese un medio de referencia de una España que parecía progresista y tal vez lo fue en algún momento. (Sigue, artículo publicado en Cuarto Poder, 24.5.2017, aquí enlazado)

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