De chorizos y leones

james-ensor-the-assassination-1890-trivium-art-history.jpegCristianos a los leones no sé, pero chorizos a los leones, sí, y uno detrás de otro además. A eso suena el destape de indecencias que vienen ocurriendo en las últimas semanas, los «chismes» del presidente de Gobierno en los que no quiere detenerse, porque tal vez sea atropellado por ellos.

Resulta asombroso este sarpullido de casos flagrantes que eran ignorados hasta la víspera por las instituciones, los partidos a los que pertenecen las víctimas, los medios de comunicación tan acuciosos siempre en la denuncia de atropellos gubernamentales y la propia policía. Resulta poco creíble que las instituciones ignoraran hechos o situaciones flagrantes que se remontan en casi todos los casos a muchos años atrás, los años de la impunidad, lo que era poco menos que del dominio público. ¿Cómo es posible que nadie en las instituciones del Estado supiera lo que ocurría con el fiscal Moix, dimitido cuando no le ha quedado más remedio, no antes? En este país hace ya mucho que se confunde lo que no es ilegal, por no perseguido con leyes ad hoc, con lo que es positivamente indecoroso, asunto este que parece no preocuparle a nadie.

El echar de cuando en cuando chorizos a los leones, le permite al presidente de Gobierno ponerse en escena de manera ventajosa, como un honesto a toda prueba que maneja con mano firme el circo, graderíos incluidos, claro.

Juguemos un rato a la play-station conspiratoria y pensemos en que hay alguien, no sé si arriba o en las trastiendas, que tira de la manta cuando le conviene y arroja a los leones cebos que le permiten poner sombra de por medio, al menos durante un rato. Cristianos de esa clase les sobran, sobran. No hay rincón que convenientemente iluminado no revele la existencia de un grupo de ellos, agazapado, idóneo para el numerito de la honesta picota. Como truco de ilusionismo político es mediocre, pero efectivo por lo visto, porque los protagonistas de ayer mismo se hacen humo o cuando menos ya no ocupan ni las picotas ni el proscenio del teatro bufo en el que vivimos. Pensemos en el inefable Bárcenas, con su look a lo Soprano, y sus famosos papeles. ¿Dónde está exactamente, a dónde se fue? Está, pero no está o cuando menos no como estaba cuando le tocó protagonizar picota de papel y toga.¿Hay o hubo Caja B en el PP o no? ¿Se financió el PP de manera ilegal, no de forma ocasional, sino por sistema? Sería muy raro que estas cuestiones fueran del todo dilucidadas, siempre hay un Mister X, al que no le quitan la máscara. De un juego virtual estamos hablando, no de imprevisibles resultados judiciales, a menudo sorprendentes tanto en la redacción de la sentencia como en la ejecución de esta, que permite a delincuentes peligrosos seguir en la calle a lo suyo, como si no hubiesen sido condenados de manera inequívoca.

Pero leones y cristianos de más o de menos, lo que resulta de verdad asombroso es que el país siga funcionando y no haya colapsado por extenuación. No tengo ni idea cómo, pero la nave va, no naufraga, las vías de la plastilina rajoyesca –El crudo del Prestige, ¿Se acuerdan? ¿No? Es igual– se escapan generosas a diario y se explican con bufonadas. Hay no sé qué misteriosa inercia que hace que la maquinaria siga funcionando como si no pasara nada o poco, todo a lo a trancas y barrancas que queramos, pero funcionando. Las estadísticas, esas que siempre benefician las pretensiones políticas de unos y perjudican las de otros, dicen que la ciudadanía confía apenas en la independencia de la magistratura en asuntos públicos o semipúblicos, y el país vive pendiente de ella. ¿Habrá algún país cuya vida pública esté más judicializada?

Este circo con leones de papel y tinta unos, entogados otros, adiestrados todos para devorar solo lo que manda el amo y sobrealimentados de presas de ocasión, es de sesión continua, no cierra ni conoce descanso; nos canse o deje de cansarnos es el nuestro, sus sufridos espectadores, que aplaudimos, sin quejarnos más que de manera preceptiva, un juego amañado de leones de empaque y de chorizos.

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Un pensamiento en “De chorizos y leones

  1. Lo escribes en Rumbo a no se donde: país este en descomposición avanzada.
    La gente que a pesar del torrente de mierda sigue manteniendo que ninguno de los que están en la palestra política puede hacerlo mejor que el PP, esgrime como último argumento de su apoyo a estos chorizos, que todos los casos de corrupción tuvieron lugar en un pasado muy remoto (y fueron ayer). Como en los cuentos de hadas malas. Y Rajoy/rajao poco menos que está de limpieza. Va a resultar ahora que el presidente es una especie de señor Lobo (Pulp Fiction) que recompone en un pispás los mayores desaguisados. Su técnica es la misma que la de Cela:el que resiste gana. Esto unido a la perola de una economía en constante crecimiento, y de paso una capacidad de diálogo asombrosa (sustentada en ominosos decretos leyes) casi le asegura el puesto para la siguiente legislatura. La realidad es otra,claro: estibadores, taxistas y hasta los socorristas de playa mantienen paros y huelgas porque su existencia laboral corre peligro de desplomo. Eso sí, el gobierno dice que hace más de lo que puede,hay que joderse. Un saludo Miguel.

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