Despropósitos e imposturas

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«Peligroso arte la novela, le da ideas al mundo», decía Anthony Burgess o ese terreno inestable, movedizo, hecho de palabras como hojas de otoño arrastradas por el viento del sur, en el que lo vivido se mezcla con lo imaginado, la invención con aquello que es crónica o deposición de testigo de cargo, el alegato fiscal con el guiñol burlesco…

Creo recordar que es un episodio de Las pirañas. Un presidente autonómico, corrupto hasta las cachas, en el escenario de un cine de barrio con motivo de la entrega de las llaves de unas viviendas sociales, arengando a los adjudicatarios: «¡Vamos a acabar con la especulación inmobiliaria!». A su espalda y entre bastidores los promotores-constructores, Ferminito Zolina entre ellos, se partían el culo de la risa.

Te obligaban a pagar en dinero negro y luego figuraban como comprometidos paladines sociales («De aquellos polbos»)

Primero especulas y encareces las viviendas, defraudas a Hacienda y a tus clientes y abusas de ellos con una promotora-constructora, y luego te dedicas al mundo de la edición exquisita (Maneras del tiempo) y te aplauden tus secuaces, los que esperan sacar algo y los medios de comunicación a los que les da igual arre que so.

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