Cementerio de Azkona, lección (1909)

Cementerio Azcona 1909 (2)Dices que se te duermen los dedos,
que no reconoces tu escritura,
que se te cierran los párpados…
Calafateo un negro barco hacia el olvido,
un velero sin velas ni remos,
con ir a la deriva,
a merced de la corriente, basta.
Jinete derribado en el sarcófago de Alejandro,
busco genealogías sombrías de muertos de respeto,
plata perdida en embalsamadores y panteones,
tanto creer en la resurrección de los muertos,
tanta monserga beata y trapacera,
tanto sermón del valor de la familia,
tanto aplomo en la patraña de feriantes,
tanta obra pía emboscando negocios sucios
y tanto blasón de antepasados brumosos,
para ir a dar al chirrión más oscuro,
allí arrojados, impertérritos.
Dónde están, a dónde fueron o los llevaron,
ni los nombres dejaron, humo tal vez,
el ciprés, en cambio, les sobrevive lozano…
Sic transit gloria de engañados.

Poema perteneciente al libro Fingimientos y desarraigos que aparecerá cuando el verano vaya de vencida.

 

 

 

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