El trillo

DFj8FlWXkAAjPpVEl de dar vueltas a una era subido en un  trillo, tirado por una caballería, es uno de los recuerdos infantiles más intensos y emocionantes que conservo, y los gritos de la mujer fornida que arreaba al animal, todo envuelto en un polvo y un sol cegadores… ese, y el pavor nocturno al Juanín, uno de los últimos guerrilleros (maquis), que conjuraban a base de rezos, a la luz vacilante de un candil apestoso.

Recuerdos convocados por esa fotografía de Cristina García Rodero.

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