Insolencias de baldados

Lo más chusco de este asunto es que de ordinario y por sistema, de manera ritual, la magistratura pide respeto no ya para sus resoluciones, sino para ellos mismos y sus colgajos, insignias y puntillas… el debido respeto… ultraje a magistrado… nunca ultraje al ciudadano, víctima de atropellos judiciales que no causan alarma social alguna. El viejo e infame delito de desacato que ya están tardando en resucitar.
Detrás de los bochornosos versos satíricos contra la diputada Irene Montero, publicados en una revista de la asociación Francisco de Vitoria, hay un sentido de la impunidad que tira para atrás.Dudo mucho que un ciudadano pueda publicar algo parecido contra un magistrado o magistrada. Suena a chirigota carnavalesca, pero es de una coherencia brutal con el esperpento nacional en el que vivimos… por mucho que la asociación haya pedido las protocolarias disculpas por haber «quedado mal», el país real asoma rotundo e incurable por esa fuga: no hay día que no se abra alguna tapa de alcantarilla. [El asco de nunca acabar]

Un comentario en “Insolencias de baldados

  1. Hace 34 años, pase yo por la audiencia nacional, estaba en una jaula y cada cosa que decía al juez, le provocaba un gesto de desagrado, era mi abogado Esnaola que fue después tiroteado por la extrema derecha, ese juez fue apartado poco después, por absolver a varios capos mafiosos italianos…por dinero…la justicia no existe, esta al servicio del poder…

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