Loro Coirón en Año Nuevo

Con la obra del francés Loro Coirón, Thierry Defert,  me  encontré en Valparaíso hace quince años. Fue en la librería Crisis, del mapuche Mario Llancaqueo, embustero de fuste, allá por la terminal de buses, frente al Congreso. Librería donde encontré alguna rareza sobre la isla de Juan Fernández y sobre Orélie Antoine de Tounens, rey de Araucanía y Patagonia.  El Loro Coirón tenía un mural  en la estación de tren Puerto, pero estaba medio desafectada (Modiano) y cerrada y había que verlo entre rendijas. La suya, de grabados sobre todo, en unas carpetas que me abrieron en el suelo de la librería Crisis, era imponente, impracticable unas veces (por el tamaño),  muralística otras, con obras desplegables y con un solo tema inagotable  para cualquiera que a él se acerque: el Puerto, porque en el Pacífico no hubo y no hay más que un Puerto: Valparaíso… una ciudad que te atrapa sin remedio y de por vida. No hay manera de desembarazarse de ella, de sus olores, colores, calles, mercados, voces, sirenas, nieblas, aguaceros, tarimas de pino Oregón que llegaba de lastre de los barcos que subían a California, bodegas, murales,  menestras, cafetines, cerros, escaleras, adoquines, torrentes… Valparaíso inigualable… Volveré a vivir tu encrucijada, escribía Neruda, y también, quien hay recorrido sus escaleras habrá dado la vuelta al mundo. Y para allá vamos, aunque ahora mismo sea en el papel.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s