La rojigualda y sus escenarios

DSC_0318* Llevaba días rondando esos descampados en los que las casas de lujo, las colonias, los chalets medianos se dan la mano con escombreras y derribos, casuchas y chabolas, como las que hay debajo de la rojigualda flameante en la tarde, antes de que una patriótica tropa de jitos con sus perros salieran al grito de «¡Están sacando afotos!»

* Perros peligrosos y banderas rojigualdas, las de la monarquía, como expresión y afirmación de una ideología, infundir miedo más que respeto.

* Esa proliferación de banderas rojigualdas en lugares donde la sagrada unidad de España no es atacada ni de lejos, acaba resultando agresiva porque su mensaje se reduce a un estás conmigo o contra mí.

* Todo concuerda con un tono general de culto a lo patriótico gubernamental que deja fuera –la Anti España de nuevo– todo lo que no sea comulgar con esa idea del país sagrado.

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