Perro de prensa

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Está visto que si quieres tener éxito mediático, tienes que ladrar, enseñar los dientes, morder… hacerte un buen «perro de prensa» que no solo ladre y muerda a las órdenes directas o indirectas del amo, sino de sus amigos, correligionarios, cofrades vinosos o de las santas tradiciones que son el engrudo de los pueblones.

Le tomo prestado el título de esta nota a Javier Eder, que publicó hace años una recopilación de sus artículos de prensa con este título, y que viene a cuento de un tropiezo, propio del vivir arracimado de los pueblones y de ese prurito de mala crianza de soltar lo que te venga en gana porque tú lo vales, que tuve hace unos días.

Así las cosas me encontré con un prospero comerciante, propietario desahogado que con  mi periódico en la mano, me echo en cara no ser en mis artículos dominicales más contundente  con la derecha, tal vez por estar pagado por ella bajo manga. Porque eso era lo que pasaba: que me pagaban para callarme, para no responder a lo que a su juicio eran agravios de la derecha.

55123906Por lo visto estaba obligado a arremeter contra el otro periódico y contra quienes en él se parapetan.  Le dije que el actual gobierno de la Comunidad cuenta con diputados, servicios jurídicos y profesionales de la comunicación para defenderse de por sí solos de lo que les convenga.

Hace ya tres años que decidí no volver a escribir una línea  en apoyo del gobierno de Geroa Bai y sus socios de ocasión, cuando me di cuenta de que, al menos en Cultura, seguían los mismos indeseables que habían hecho el caldo gordo de la Derecha, y a lo mismo. Perdí interés, mucho. No era ese el cambio que yo me esperaba, y pensé que mejor haría escribiendo de otros asuntos más generales.

Hace dieciséis años, en 2002, que empecé a publicar en Diario de Noticias, de Navarra, una sección dominical titulada «Y tiro porque me toca», como respuesta a una faena que con falta de decoro me hizo la directora del Museo Maeztu, de Estella. No la he olvidado porque de aquellos polvos, el aluvión de cieno que vino luego. Han sido artículos broncos, no lo niego, ácidos, de respuesta a los acontecimientos que hemos ido viviendo, los del asco indecible y los del asco de nunca acabar. Me han causado problemas y me hicieron acreedor de ser catalogado como defensor «de las tesis de ETA» por un alto cargo político-cultural del PP con el poder suficiente como para hacer daño… Ahora es la derecha cateta la que me paga para que suavice mis críticas y no me meta con sus enemigos personales. Como situación espesa y aburrida, pueblerina.

Dieciséis años son muchos años, los temas se repiten y a mí me cansa escribir esos artículos y al lector supongo que también leerlos. Una colaboración de prensa no puede durar toda una vida, sujeta a la actualidad, esa actualidad del bote pronto acaba por  matar la escritura. Hay un desgaste que es difícil de superar, cambia hasta el lenguaje, la edad de los lectores, sus propios intereses e indignaciones… Incluso y sobre todo esto: piden algo que tú no puedes dar. Es para pensárselo.

2 comentarios en “Perro de prensa

  1. Esos artículos condensan con gran lucidez y valentía el curso de la realidad sociopolítica. Algunos de los textos son sublimes (el del «estadista» que salió aturullado de un restaurante de lujo es antológico). La compañía habitual del primer café dominical. ¡Ni caso a los cantamañanas!

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