Cirobayesca

Hoy me han llegado ejemplares de Cirobayesca, editada por  Renacimiento. Por fin. Lo digo porque hace ya seis años que me hubiese gustado ver ese libro publicado, pero por una cosa u otra no pudo ser. Mejor omito los motivos. Por fortuna me acordé de Abelardo Linares, aunque tardé en enviarle el original más de la cuenta porque estaba cansado de burlas, trapisondas y negativas por silencio editorial.

En lo fundamental son notas de un viaje a Bolivia del año 2011, aunque fuera completándolo en otros viajes posteriores, sobre todo por lo que se refiere a Ciro Bayo y sus publicaciones –tanto El Figaro como los artículos de prensa, pasando por las sesiones parlamentarias de 1895 por él redactadas… no tantas como se dice– que consulté en la Biblioteca y Archivo Nacionales de Sucre. No fue en ese viaje de 2011 cuando escuché hablar de Ciro Bayo y su Fígaro en Bolivia, sino en 2009 y gracias a René Arze Aguirre, que había sido director de la Biblioteca Nacional.

El lector de Cirobayesca encontrará versos inéditos de Ciro Bayo e informaciones sobre su vida y andanzas también inéditas. No está todo lo que puede decirse de Bayo en Bolivia porque, por ejemplo, no pude consultar los últimos artículos suyos publicados en la prensa de Santa Cruz de la Sierra a finales de 1897 o comienzos de 1898 porque los ejemplares se deshacían al tocarlos y casi ninguno se encontraban en la caja en la que se suponía debían estar. De aquellos artículos tiró Bayo para sus libros bolivianos.

captura-de-pantalla-2010-12-23-a-las-16-08-40Lo diga él o lo digan sus exégetas, Bayo solo estuvo en Bolivia entre enero de 1893 y finales de 1897, o muy a comienzos de 1898. Explico el por qué de esta afirmación: no estuvo en Bolivia al tiempo de la guerra civil de 1898. Por otra parte, asomándose al contexto de las actvidades de la explotación de la goma en la región del Madre de Dios, a la que él fue como maestro, se puede afirmar que Bayo no contó todo lo visto y vivido en aquel lugar remoto y violento en extremo, y que puso tierra de por medio en cuanto pudo.

Mi trabajo sobre Bayo no es ni mucho menos exhaustivo porque no tiene intención académica alguna. Ese no es mi terreno. Como dije en algún lado, yo no paso de ser más que un «investigador mochilero».

Lo demás son mis propias andanzas por Potosí, Sucre, el Lago, Riberalta, Madre de Dios… poca cosa en comparación a la hazaña de Bayo, que lo fue. Los suyos no eran tiempos para viajar a la aventura por lugares como Bolivia, país remoto entonces y poco conocido para los españoles, por mucho que el padre Armentia hubiese ya explorado el Madre de Dios.

Enlace a uno de los trabajos que Sergio Campos ha dedicado a Ciro Bayo del que he sacado la imagen que tal vez corresponda a su paso por la región de los Yungas de La Paz: «Agonía bajo las bombas»

 

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