La tentación de Demócrito, por Michel Onfray

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El bosque de Demócrito, según Corot. El bosque de los banidos, forajidos y fuera de la ley… en la línea del emboscamiento de Jünger, que fue traducido al francés como «Tratado del rebelde» (1951).  No hay quien no piense ser uno de ellos, aún participando de hoz y de coz en la gallera, ejerciendo de rufián de  putero, cómplice de vilezas y atropellos o de matón virtuoso.

Traduzco a la carrera un mínimo fragmento de la obra Michel Onfray  Le Recours aux fôrets (La tentation de Démocrite), un monólogo lírico puesto en escena, en 2009, en la Comédie de Caen, en el Festival Les Boréales… Una demostración más, por parte de Onfray, de que no es imprescindible la gran ciudad para poner en pie obras de creación de calidad indiscutible. Hacer de lo local algo universal, desarrollar lo universal desde lo local: una de las tareas de Onfray y de sus éxitos indiscutibles, llevado a sus sugerencias políticas: revalorizar los valores generales en lo local frente a lo que solo es universal de nombre.

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He visto a los antiguos revolucionarios
Vente años más tarde construir un mundo
peor que el que querían destruir
Colaborar a las más lamentables sociedades
Revolcarse de alegría en lo que ayer se meaban
[…]
Les he visto decir además que habían permanecido íntegros
Que no habían traicionado
Que solo los imbéciles no cambian de ideas
(La idea revela con seguridad al imbécil)

IMG_0031.JPGMe resulta obvio que Onfray hace referencia a los «clérigos» o Espartacos que en cada momento ostentan con auctoritas destemplada el dogma, el decálogo, la verdad y la razón, el manual de instrucciones… y a cómo envían a los infiernos a los amigos de ayer «Seguros de no tener ya testigos de sus chaqueteos…»

Y sigue Onfray ofreciendo su tentación de Demócrito, festejado filósofo materialista del que solo quedan fragmentos y la leyenda de su risa.
Demócrito, gracias a la herencia paterna, recorrió el mundo y a lo largo de su viaje hasta la India, constató «la vileza de los hombres» a resultas de lo cual se hizo construir una cabaña en el fondo de su jardín  para vivir en ella lo que le quedara de vida: «Llamo tentación de Demócrito y recurso a los bosques ese movimiento de repliegue sobre uno mismo en un mundo detestable»

«El mundo de ayer, es el de hoy y será también el de mañana… las intrigas políticas, las calamidades de la guerra, los juegos de poder, la estrategia cínica de los poderosos, el encadenamiento de las traiciones, la complicidad de la mayor parte de los filósofos, las gentes de Dios que se revelan como gentes del Diablo, la mecánica de las pasiones tristes –envidia, celos, odio, resentimiento…–, el triunfo de la injusticia, el reino de la crítica mediocre, la dominación de los renegados, la sangre, el crimen, el asesinato…»

Propone Onfray un repliegue sobre uno mismo que puede ser todo lo senequista que parece  en su reconciliación con la propia naturaleza, pero que de deserción tiene poco: luchar por no pringarse en la ciénaga, no comulgar con ruedas de molino y no comprar sacos de humo a los charlatanes ideológicos, no es ya poco combate.

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