No merece la pena… pero

96e36d35c966f582af3494d7a4ac239dLas estadísticas y herramientas informáticas son determinantes en el negocio de las redes sociales: está visto que ni los asuntos de los que tratas ni su punto de vista son los que el público pide, no conectas y en consecuencia tu audiencia es casi irrelevantes, reducida a la de los cuatro amigos. Hombre de pocos amigos, se diría en otro tiempo, por mucho que no sea la hosquedad el color de la tinta que empleas. ¿Merece o no la pena el gastar tiempo e ideas en esos medios? No, pero si renuncias, aceptas que no puedes     dar publicidad por otros medios a lo que escribes –artículos dominicales y fragmentos de libros futuros sobre todo–. En eso no puede haber queja alguna, sino un motivo de reflexión sobre le propio trabajo y su alcance. No puedes obligar a nadie a que le guste lo que haces. Lo mejor es admitir que no tienes olfato para saber lo que se cuece, lo que se lleva, lo que hay que decir y lo que no, también esto, sin olvidar el cómo y el uso de palabras proscritas.

No cedas, viejo perro (Humberto Quino)

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