Ese extraño país

Ese extraño país que es el pasado (¿Priestley?)… en el que puede suceder de todo, y de hecho sucede.
 
Ese guardia civil que aparece en primer término, a la izquierda de la fotografía, parece como si llevara detenido al hombre que está a su derecha. No sería improbable porque era corriente ver por esas calles a los civiles y a los carabineros llevar detenidos por las calles hasta sus cuarteles que estaban muy cerca. Del juzgado a la cárcel también los llevaban esposados y para un niño aquello era una impresión fuerte.
 
En el primer piso, sobre los cestos de castaño, tenía la farmacia y la vivienda, el farmacéutico Sebastián Iribarren, un mundo tenebroso, de bichos disecados, modelos anatómicos y extraños aparatos y muchos libros que un trapero «saneó».
 
Desde esas ventanas del primer piso veíamos, de niños, el encierro. Extraño país el pasado, de esos viajes suelo regresar espantado, jurándome que es la última vez que los emprendo, que carecen de sentido…