Barojiana, despedida y cierre

Esta noche empezó el otoño, otra estación y otra historia. Así suelo pensar un año detrás de otro, aunque lo más normal es que luego sea la misma y tozuda historia.

Así las cosas, diré que el próximo 8 de octubre me despido de la ciénaga barojiana dando una conferencia sobre el espejo de tinta de Baroja. Y lo hago entre gente a la que no conozco, en unos casos, y en otros a la que no puedo dar la mano ni con cordialidad ni por cortesía, y con la que en consecuencia no puedo compartir nada amable. Qué asco, hostia, qué asco. Con la excepción expresa de la profesora Celia Fernández Prieto, a quien estimo desde hace mucho y de quien guardo recuerdos de días hermosos. Los demás son gente que, como digo, no conozco o ni me interesa ni me gusta, por no decir que lamento haber conocido. Sé que es mutuo porque me lo han demostrado.

Me dirán que para qué acepté dar esta conferencia. Muy sencillo. Por varios motivos. Uno por corresponder a la generosa invitación del profesor Insausti, autor de una obra literaria y ensayística notable. Otro por no decir que no y no colaborar con ello a la leyenda de ogro (batasuno) que me han echado encima: si me invitan, acudo, salvo en caso de fuerza mayor. No juego a maldito, como dice un hijueputa de Logroño. Y otro más, en fin, para despedirme en forma de los afanes de la espesa ciénaga barojiana.

Meses pasados, con la acogida preceptiva, publiqué un copioso ensayo biográfico de Baroja y una gavilla de textos cuyo sentido es mostrar cómo fui en este asunto del entusiasmo al asco más rotundo. No puedo añadir nada a lo que que allí dije. Por liquidar he liquidado hasta mi biblioteca barojiana, no así algún documento sensacional que me sirve para demostrar que nunca actué con abuso de confianza.

El mayor error de mi vida de escritor ha sido ocuparme de Baroja. Bastante más de 2.000 páginas, entre artículos, prólogos, conferencias, ensayos… qué ingenuidad la mía y qué tiempo más desperdiciado.

Tengo más de setenta años y nada que perder y menos que ganar, Baroja pues, a la mierda y para siempre, ni una línea más, ni un libro más, ni mucho menos una conferencia. No saben ustedes el alivio que siento de separarme de ese pringue de barojianos mafiosos, ya cierren filas alrededor del cretino engominado de Dosdedosdefrente o del sucio gánster del inmobiliario.

3 comentarios en “Barojiana, despedida y cierre

  1. Pingback: Barojiana, despedida y cierre — vivirdebuenagana – Conavegación | Blogosfera

  2. ¡Buen olvido entonces!
    Llevo leyéndole desde 1987, con una mayor o menor asiduidad que me ha dado para acumular mas de una veintena de sus libros, y dediqué este último mes de julio a “Pío Baroja, a escena” en la edición de “Renacimiento… en fin, a mí me ha parecido un gran trabajo, aunque con alguna molesta errata en la numeración de las notas.

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