El 11

Es cuestión de tiempo (poco) que la piqueta se lleve por delante la zona artística, los bares intensos, muy de guitarras, poetas y náufragos de un tiempo que para mí es como si nunca hubiese existido (dice Maurice Garrel en Les amants réguliers (2004), la película de su hijo Philippe). Le veo al Legía en ese antro con su chaleco de pellejo de oveja, descamisado y vaso en mano, fanfarroneando. Le veo a Ablitas conversando con una mendiga atrapada al paso, como en Rayuela, pero solo para conversar y beber vino y hablar de Proust, porque la mendiga era muy leída y hasta méndiga de alcurnia bretona. Veo, veo… ¿qué ves? Oscuridad. Viaje alrededor de mi cuarto y El tranvía fantasma.

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