El tiempo que queda, Reggiani por Kaurismäki.

Captura de pantalla 2016-03-30 a las 22.04.05Reggiani encontrado sirviendo café y hamburguesas en un chiringuito, a las puertas de un cementerio, el de Hampstead, en la película I Hired a Contract Killer, de Aki Kaurismäki, y recordando ese texto que le escribió Jean-Loup Dabadie Le temps qui reste, que está en You Tube. Aquí va la letra. Un Reggiani ya muy cascado, menos que cuando lo escuchábamos en Le Deserteur o más aún, en Je voudrais pas crever, quisiera no espicharla, sí, eso, de “Quisiera no espicharla”, de Boris Vian, de hacia 1969 o tal vez 1970.  Tener veinte años y no querer espicharla, tener muchos más y pensar en el tiempo que queda y en lo que se puede o no hacer, muy lírico, claro, el poema, las realidades de la noche en vela o de las cuentas de lo que no vuelve, son otra cosa, más desgarradas. Con todo, no hay como silbotear en el bosque, cuando no te ve nadie.

Combien de temps…
Combien de temps encore
Des années, des jours, des heures combien?
Quand j’y pense mon cœur bat si fort…
Mon pays c’est la vie.
Combien de temps…
Combien

Je l’aime tant, le temps qui reste…
Je veux rire, courir, parler, pleurer,
Et voir, et croire
Et boire, danser,
Crier, manger, nager, bondir, désobéir
J’ai pas fini, j’ai pas fini
Voler, chanter, partir, repartir
Souffrir, aimer
Je l’aime tant le temps qui reste

Je ne sais plus où je suis né, ni quand
Je sais qu’il n’y a pas longtemps…
Et que mon pays c’est la vie
Je sais aussi que mon père disait:
Le temps c’est comme ton pain…
Gardes en pour demain…

J’ai encore du pain,
J’ai encore du temps, mais combien?
Je veux jouer encore…
Je veux rire des montagnes de rires,
Je veux pleurer des torrents de larmes,
Je veux boire des bateaux entiers de vin
De Bordeaux et d’Italie
Et danser, crier, voler, nager dans tous les océans
J’ai pas fini, j’ai pas fini
Je veux chanter
Je veux parler jusqu’à la fin de ma voix…
Je l’aime tant le temps qui reste…

Combien de temps…
Combien de temps encore?
Des années, des jours, des heures, combien?
Je veux des histoires, des voyages…
J’ai tant de gens à voir, tant d’images..
Des enfants, des femmes, des grands hommes,
Des petits hommes, des marrants, des tristes,
Des très intelligents et des cons,
C’est drôle, les cons, ça repose,
C’est comme le feuillage au milieu des roses…

Combien de temps…
Combien de temps encore?
Des années, des jours, des heures, combien?
Je m’en fous mon amour…
Quand l’orchestre s’arrêtera, je danserai encore…
Quand les avions ne voleront plus, je volerai tout seul…
Quand le temps s’arrêtera..
Je t’aimerai encore
Je ne sais pas où, je ne sais pas comment…
Mais je t’aimerai encore…
D’accord?

Un chiringuito fúnebre y cochambroso en el que suenan Mi Buenos Aires querido y Cuesta abajo….

Captura de pantalla 2016-03-30 a las 22.27.56Si arrastré por este mundo
la vergüenza de haber sido
y el dolor de ya no ser.
Bajo el ala del sombrero
cuantas veces, embozada,
una lágrima asomada
yo no pude contener…
Si crucé por los caminos
como un paria que el destino
se empeñó en deshacer;
si fui flojo, si fui ciego,
sólo quiero que hoy comprendan
el valor que representa
el coraje de querer.

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Las cosas del tiempo (según Aki Kaurismäki)

Captura de pantalla 2016-03-24 a las 07.21.58 Captura de pantalla 2016-03-24 a las 07.22.23Aki Kaurismäki en Crimen y castigo (1983)… ha llovido mucho y más que va a llover, mañana mismo, según veo en el barómetro locoide que me sirve de breviario de meditación. Una exageración, sin duda, hasta que te pasa o lees que ha sucedido y pasas la página y te tranquilizas pensando que eso no va contigo.

 

Aki Kaurismäki y el infortunio

Captura de pantalla 2016-03-15 a las 23.36.18

 Aki Kaurismäki y sus perdedores –Nubes pasajeras (1996), El hombre sin pasado (2002) y Luces al atardecer (2006)– y sus escenarios de desdicha: el paro, la pobreza, la mala suerte, la torpeza social, el infortunio, las víctimas de esa violencia social que no es patrimonio de los calificados como antisociales por los que también lo son, pero tienen el poder en su mano, los delincuentes feroces, los marginales, mendigos y vagabundos urbanos, los abusados por los listos, los estafados con al ley en la mano, echados fuera del sistema por inservibles. Los perdedores resultan atractivos hasta que están demasiado cerca. Su espacio es el cine o la novela, pero tampoco siempre; en la realidad de los bancos y las estafas, inquietan, cunde el temor a que lo suyo sea contagioso, inducen a la fuga, a la escapada, hay temor a ser visto en su compañía… A los lobos les molesta su presencia y un testimonio como el de Kaurismäki se ve por encima del hombro, cuando no es motivo de burlas. No sigo. Espectador sobrecogido y olvidadizo, como todos.

Kaurismäki… y sigo.

Captura de pantalla 2016-03-16 a las 23.04.27Lo puedes perder todo de un plumazo, por un golpe de esa ruleta canalla en la que, lo quieras o no, apuestas. Tengas mucho o poco, resulta indiferente. Pierdes. Todo. Es enseñanza del tiempo. Kaurismäki filmó despidos salvajes de 1996 y en Finlandia. No sé lo que podría haber filmado hoy, y aquí mismo, en el lado oscuro del que es mejor no hablar porque no trae cuenta, causa alarma social, salvo que sea negocio. Kaurismäki cree en milagros y piensa en “nubes pasajeras” y en que siempre amanece, aunque sepamos que para los perdedores radicales el apagón es definitivo y de nada valen “emprendimientos”. Callan, cierran la puerta y evitan que les acusen de ser los culpables de su situación.