Fiesta nacional

plaza-de-las-ventas-1907 Cuando oigo hablar de la fiesta nacional me acuerdo de inmediato de la canción de Georges Brassens La mala reputación, esa de la que blasonan, como guapetones, sobre todo los que la tienen buena. Y es que la mala reputación viste más, en estas tablas de exhibición permanente sin las que ya no se concibe la vida. Si la tienes que pagar es otra cosa, porque sale cara.

Y no solo eso, sino que lo común es que, además de disfrutar de mala reputación, en cuanto nos dan ocasión pregonamos que seguimos caminos a contrapelo, en la famosa dirección contraria de Thomas Bernhard (otro patriota), tal vez para no reconocer que en realidad vivimos más sometidos que otra cosa, en libertad condicional y vigilada, y que en lugar de hablar con verdadera voz propia, coreamos consignas de una u otra trinchera, algo que nadie admite porque la imagen se estropea mucho. (Sigue en artículo publicado en Cuarto Poder, hoy 12.10.2016)

 

El bien que viene…

… te hará llorar.

william_blake_005_satana_esulta_su_eva_1795El ministro de Interior, intentando emular a su amo, en su alarde permanente de necedades verbales, acaba de decir que «No hay mal que por bien no venga», refiriéndose a los atentados de Bruselas que, de nuevo, han elevado un coro generalizado de dolor e indignación, aunque notablemente menor que los atentados de Bagdad (30 muertos) y Yemen (17 muertos) e Irak (más de 30 dicen) perdidos ya en el tumulto mediático y en escenarios lejanos. De la tragedia de los refugiados en las fronteras griegas, de eso no se habla porque sus autores se lavan las manos con jabón de Europa.

         Lo explique como lo explique el ministro, y esté de manera preceptiva «sacada de contexto» la expresión, lo dicho es una necedad y un despropósito, y si cualquier ciudadano hubiese comentado lo mismo, refiriéndose a ese o a otro atentado terrorista, estaría procesado porque para el ciudadano se retuercen las leyes ad hoc que es un gusto. Él no, él puede decir y hacer todas las tonterías que le vengan en gana por muy abusivas que resulten: vírgenes, mojamas, monjas, etas, abortos, ángeles custodios aparcacoches, vaquillas… Nos ha dado pruebas suficientes de lo que afirmo. Tantas que se ha convertido en una atracción más del Circo Hispano, ese circo en derrota que lleva en el programa un esperpento permanente. No dan para más.

         Con su recio y apretado discurrir de casposo refranero tal vez se refiriera el ministro a que ese atentado le puede permitir, sin oposición alguna, un control más exhaustivo de la ciudadanía, el desarrollo e intensificación del régimen policiaco que ha puesto en marcha y desarrollado de manera inquietante. Las pesquisas y las medidas de fuerza, el extender el mapa de los sospechosos, son su única respuesta a un tiempo de verdad convulso, de poblaciones cada vez más controladas y a la vez más inermes y aterrorizadas, tiempo nuestro de los asesinos.

         ¿Tiempo de los asesinos? Sí, cierto, pero no sé si el del poeta Arthur Rimbaud, hecho lugar común a fuerza de repetirlo viniendo o no a cuento, o el de los profesionales del terror, sea su escenario una zahúrda de mugre o el Wall Street de traje, corbata y talones de aguja, o el del Viejo de la Montaña de los hachischins ismaelitas.      Traduzco una nota encontrada al vuelo a propósito de los fanáticos «asesinos» (haschichins): «El principio de los «asesinos» era lanzar uno o dos individuos (en todos caso un pequeño grupo) para matar a un personaje hostil a su causa o, como más tarde, por encargo. Pero sobre todo matarlo en medio del mayor número posible de gente, y de hacerse matar a continuación […] Los «asesinos» aterrorizaron a la población de la época porque nunca se sabía cuándo, cómo o dónde atacarían. Siempre disfrazados, eran invisibles. Y la fortaleza de Alamut, inconquistables salvo para los mongoles, reforzaba el terror que producían».      No hay cuidado, estamos hablando del siglo XII, es decir de hace ochocientos años, en Persia, en la fortaleza de Alamut, nido de buitres.

         Está visto que reclutar jóvenes para inmolarse en cuerpo y alma a fin de ganar la salvación o el paraíso viene de muy lejos, por mucho que el último grado de la doctrina secreta de la secta ismaelita fuera «nada es verdad todo es posible». Los F16 belgas pueden bombardear hoy de manera vengativa posiciones de ISIS, los drones norteamericanos suprimir personas concretas donde quieran y sus líderes políticos azuzar desde la sombra guerras de trasfondo económico y mercantil, pero bombardear ideas y arraigadas creencias religiosas seculares en las que está en juego la vida y la muerte, y el más allá, es sin duda más difícil. Paradoja de más o de menos, la inseguridad la tenemos asegurada por mucho que haya que rendir culto a la fuerza defensiva, y no se te ocurra no comulgar con la religión dominante y sus dogmas, aquí y allá, estés en la trinchera en la que te encuentres. Cuídate del bien que del mal venga y sobre todo de sus ángeles custodios y sus sumos sacerdotes.

Txema Fernández Casado… hace 30 años, y ahora.

11044585_10200248582813346_2845468661158635214_nEscribe Txema Fernández Casado en Facebook: “Los tiempos cambian una barbaridad.
Hace 30 años me concedieron el Fotopres por esta imagen y hoy gracias a la “ley mordaza” seria premiada con una multa de hasta 30.000 euros…lo que es la inflación.”

Un sarcasmo, el de Fernández Casado, que esconde una verdad temible. No veo mejor manera de ilustrar la que se nos viene encima con la ley Mordaza. Estoy seguro de que hay quien ni siente ni padece ante la realidad de unos recortes severos en la libertad de información y expresión, porque esa fotografía de una actitud criminal y canalla de hace treinta años no le dice nada. Él estaba con quien empuñaba la pistola. Tampoco ahora, porque está en el mismo bando. El ministro Fernández persigue que esa escena pueda reproducirse y tener consecuencias que queden impunes por falta de pruebas. Es una actitud dolosa a origen sobre la que no se ha puesto suficiente atención. Persiguen la impunidad de las actuaciones criminales y no otra cosa. Persiguen que no quede rastro de atropellos criminales como los de Vitoria y Sanfermines 78, y tantos otros, ahora mismo. Todo lo que se escriba será poco, mientras se pueda.

Abusos policiales

Agresión-a-fotógrafoBRUTALIDAD-POLICIAL-19Estas son algunas de las miles de imágenes publicadas en los últimos dos años que el ministerio del Interior quiere impedir, que sean obtenidas y publicadas, con ley en la mano o sin ella.

El ministerio del Interior ha aprovechado el mes de agosto para lanzar al aire su última amenaza, como es la incautación preventiva y por completo arbitraria de cámaras fotográficas y de filmación. Una amenaza que a primera vista suena a prevaricación; pero eso no es ninguna novedad porque en España la prevaricación, la arbitrariedad y la mentira son las formas habituales de gobernar.

La incautación de medios de trabajo periodístico es un abuso mayúsculo, el primero de los atentados contra la libertad de prensa y expresión que proyecta el gobierno del Partido Popular. Así hay que denunciarlo. Su apoyo legal es más que dudoso, es falso, aunque suene a verdad, algo que debería apresurarse a aclarar la judicatura. Las cámaras fotográficas no son instrumentos para delinquir, salvo que de manera arbitraria así se establezca, sino una forma de defenderse de los abusos. La actuación delictiva es la de quien se apropia de ellas sin cobertura legal.

Estamos en manos de maleantes que se han propuesto desproteger al ciudadano, amedrentarlo, coaccionarlo, recortar su capacidad de defensa ante los tribunales a límites de indefensión, someterlo de tal modo que no pueda probar los abusos que contra él se cometen, esfumar las pruebas de la violencia policial cada vez mayor que estamos padeciendo, pareja al régimen instaurado de una democracia devaluada hasta la caricatura que encubre una dictadura de nuevo cuño, en la que el ciudadano vive en libertad condicional y extremadamente vigilada.

Apocalíptico, tremendista, exagerado… lo que gusten, pero quien esas acusaciones lanza ante las denuncias de este estado de cosas, que pregunte a los apaleados, los acusados en falso, los maltratados sin defensa posible, los multados porque sí, los desahuciados y también golpeados, a ver qué opinan. Quienes no ven los abusos son los cómplices y beneficiarios del régimen policiaco. Los prevaricadores cuentan con la indiferencia ciudadana y con la antipatía que suscita la disensión, la rebeldía, para normalizar la represión, que de eso se trata, de encubrirla en un régimen de una extraordinaria placidez, como dijo con estúpida desfachatez Mayor Oreja al referirse al franquismo.

Se haga o deje de hacer un estudio exhaustivo de la represión policial y de las condenas judiciales basadas en la misma en los dos últimos años, este no va a concitar el interés de nadie. Abruma. Es mejor no asomarse a ese pozo negro en el que los excrementos se acumulan.

El ministerio del interior, con el pleno apoyo del gobierno, está tratando y consiguiendo que el ciudadano se quede en situación de indefensión jurídica al sustraer a los jueces el examen de las conductas que se reputan delictivas y las limitaciones abusivas al ejercicio de los derechos de manera apriorística y por completo arbitrarias. Lo empujan a una vía judicial cada vez más costosa, en la práctica inaccesible. Toda una política perversa de sometimiento ciudadano con una amplia complicidad mediática.

Y por si lo anterior fuera poco, está pendiente de juicio el caso de Alfon, el joven de Vallecas detenido el 12-N de 2012, víctima de un montaje policial y mediático de tenencia de explosivos, que le tuvo dos meses en prisión preventiva, en régimen FIES de extrema peligrosidad. Arriesga una condena de ocho años de prisión si la fiscalía no examina los detalles del montaje acusatorio. Un caso que fue tratado desde el ministerio del Interior, con la complicidad de la magistratura, como un escarmiento y un aviso de caminantes. No cabe otra interpretación a los abusos padecidos por ese joven activista de Vallecas y que hacen ver lo que venimos denunciando desde hace ya años: estamos en un régimen policiaco, de control ciudadano y de anulación de cualquier disidencia o protesta. Es la magistratura la que tiene que poner coto a esos abusos. Fernández Díaz y los suyos están convirtiendo los derechos constitucionales y las libertades civiles en papel mojado. Y esto no está teniendo una respuesta ciudadana proporcional al abuso ni mucho menos. Al revés, tienen más palmas que pitos, porque las palmas, los aplausos que hacen de la mentira verdad son un signo de distinción de clase.

Artículo publicado en los diarios del Grupo Noticias, 17.8.2014.

Infiltraciones

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A partir de la segunda quincena de agosto de 1936, las nuevas autoridades de los territorios que quedaban en manos de los alzados se ocuparon de manera activa y acuciosa de depurar a maestros y profesores de escuelas y centros escolares acusados de peligrosos extremistas o de nacionalistas, cualquier pretexto bastaba: una denuncia, un informe redactado de manera maligna. Los mismos curas y frailes se sancionaron entre ellos en sus conventos: escolapios, capuchinos… Un tal Nagore fue por las escuelas de Pamplona revisando libros para expurgarlos y ver si se acomodaban a la doctrina social y política del nuevo orden. Viene en el Diario (artículo de fe por tanto). Se sancionaron cientos de maestros. Lo mismo pasó con los funcionarios de la Diputación o de los ayuntamientos. Un caso se me quedó grabado: el del secretario de Basaburua, al que denunciaron, empapelaron y multaron porque el cura del pueblo, en el sermón, había defendido el caserío y la patria vasca (sic). Un buen ejemplo de lo que pasaba entonces… y ahora. Había incluso una pintoresca categoría, la de los volatineros, fácilmente recuperables para la burocracia del crimen organizado (patriótico) porque lo mismo estaban con unos que con otros. A muchos, en Montes, el peor negociado por lo visto, les había sorbido el seso un Urmeneta y por eso eran malos, malos, nacionalistas. Sus nombres están señalados en listas escritas a mano: las peores, de esas no hay quien se escape.

Bien, así las cosas, la Barcina, algo más que pícara, fue a Madrid a echar de comer a una punta de empresarios interesados, como ella, en el bonito juego del toma y daca, y a soltar necedades mañaneras de la mano del infame Fernández, como esa majestuosa, olímpica, propia de quien con desprecio cree tratar con débiles mentales: “Si Navarra se pierde para la causa de la unidad constitucional, el problema de España sería irresoluble”.

Lo peor que tiene esa patraña es la puesta en escena, la solemnidad, el aplomo, el que tal cosa pueda ser aplaudida gracias al clima de unción místico-épico-patriótico que se crea con la andorga y el bolsillo llenos, y la conciencia de clase.

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En realidad la pícara Barcina fue a Madrid a que le dieran algo por cuenta de hablar de manera altisonante del peligro de convertir España en un problema irresoluble, como si eso fuese una novedad, como no lo es que te paguen por echar esas arengas, sermones, discursos de un apocalipsis de bolsillo que siempre redundan en llenar el propio y que es, sin duda alguna, a lo que ella aspira. Es como un chiste tan viejo que en lugar de risa da vergüenza ajena. Fue a infiltrarse también ella, a engarzarse, a hacerse valer delante de los que tienen las riendas de este desordenado carro de heno en el que vamos todos. La unidad de España -sagrada, sagrada, Fernández, que te s’aolvidao el sagrada- sirve para hacer dinero y en su caso para pedir medidas represivas contra todos aquellos que no le gustan y que son ETA porque no le gustan… a ver si nos explicamos porque esto ya lo tenemos muy oído. ETA es un argumento electoral de primera, y si no lo hay, hay que reinventarlo, reavivarlo, que no se apague ese fuego sagrado que puede hacernos ganar o perder unas elecciones, una clientela…, lo dice un pensador de El País con su recio y apretado discurrir, de modo que a tragar.

¿Quién decide quién es de la ETA y quién no? Ella y sus ignotos informadores. Salta a la vista que quieren depurar, expurgar, controlar, adoctrinar… lo de la infiltración es un cuento chino. Sin contar con que hasta ahora mismo aspirar a ocupar puestos públicos reuniendo los requisitos reglamentarios es un derecho no sujeto a otras trabas que las que ella y los suyos imponen: el dedazo, el solemne dedazo, el de Euskalerria Irratia, el de la lotería de puestazos que van a parar a manos de amiguetes. Zafio, realmente zafio.

Resulta grosera la manera en que esta gente anda detrás de organizar una trama de leyes de excepción con las que poder mantener al país en situación de tal, sin causar demasiada alarma, ni siquiera internacional, y anular cualquier conato de disidencia, de rebeldía, de respuesta a su abusivo modelo de Estado o de régimen político. Un día será la educación y otro los medios de comunicación, como ya lo es la ocupación policiaca de los espacios públicos y la reducción del ciudadano a su privacidad en la que vive en libertad condicional y vigilada. ¿Apocalíptico? Sí, mucho. No hace falta ser un adivinador del porvenir para ver lo que tenemos delante de las narices, hoy, y mañana.

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Pero estábamos con los infiltrados. En mi modesta opinión quienes están infiltrados en la Administración son ellos, los de su casta, y no solo en la Administración, sino en toda clase de instituciones y sociedades y negocios públicos o menos públicos, de esos que hacen de lo público algo privado que es, como todo el mundo sabe, el gran negocio. Incluso han venido montando puestos públicos u opacos, casi clandestinos, perfectamente inútiles y asociales por naturaleza para infiltrarse, ellos, sus amigos y sus hijos y los hijos de sus amigos y conocidos y palmeros: una red inextricable de apellidos, parientes, amiguetes, cuadrilleros, deudos… yo qué sé, es del dominio público. En el fondo no se infiltran, se insuflan, como metidos con fuelle por el sielso del asno de oro, se incrustan, se parasitan, sobre todo se parasitan. Solo la desvergüenza personal puede conducir a ignorar esta realidad que ve todo el quiere e ignora el que de la manera que sea aspira a que le den algo, para sí o para sus hijos y para la famiglia de la que forma parte porque aquí todo queda en la famiglia, hasta la Policía. Lo acaba de decir el Fernández en otro alarde visionario propio de quien abusa de vino litúrgico a escondidas. Si el Ejército y la Policía son los garantes de la unidad (sagrada) de España, mal futuro inmediato nos espera, salvo que cierres filas con ellos y te hagas devoto del señor Santiago, como los falangistas de hace más de setenta años.

Artículo publicado en los periódicos del Grupo Noticias, 2 de febrero de 2014.
Las imágenes corresponden a Ghost, de George Grosz y dos conversation pieces de famiglie sicilianas, una de ellas con cura incluido.

 

Devociones, fosos y esperpento

6bd06a021cEn cualquier otro país que no fuera éste del esperpento como forma genuina de expresión, no sería de recibo que un ministro del Interior invocase a sus particulares devociones para justificar y apoyar políticas de gobierno que encima huelen a patraña interesada, a propaganda y a eslogan sectario. Eso bastaría para ponerlo en la calle y para ser desautorizado de manera pública por sus amos.

Pero eso es lo que acaba de hacer el Fernández, ministro de la Policía y de la matonería y de la represión al señalar a santa Teresa como patrocinadora de una recuperación económica que está por ver. Digamos que la monja de Ávila, que sabía de arrebatos místicos -los plasmó de manera asombrosa- y de visiones, es nuestro plan Marshall y el Fernández el alcalde de Villar del Río, ese pueblo pobretón y estepario, espejo de un país arrasado, exhausto, por el que pasaron de largo los americanos… Berlanga, amargas carcajadas las nuestras ante el esperpento que no cesa. Valle-Inclán bárbaro y amargo en Ruedo Ibérico o en Viva mi dueño: de la corte de los Borbones no salimos, es la de los Milagros.

bienvenido-mr.-marshall-webAquí no llegan los milagros de la monja mística, cuyo brazo le sirvió al general Franco como inspiración para firmar miles de sentencias de muerte, ni la recuperación económica, falseada en sus datos una semana detrás de otra con evidente complicidad mediática -nos hablan de los chinos, pero evitan entrar en la honduras y las podres nacionales-. A no ser que hablen de la recuperación económica de los ricos que son más ricos -los 20 españoles más ricos tienen la misma fortuna que los 9 millones y medio más pobres juntos- y evidentemente más devotos porque la religión en sus manos es un signo de distinción social. Entonces sí, entonces no cabe ninguna duda de que se puede hablar de ese milagro que hay que atribuir a Santa Teresa. ¿Delirante o estúpido el ministro? Probablemente las dos cosas. Está faltando al respeto a los varios millones de víctimas de las insensateces y atropellos gubernamentales de las que él es portavoz. Lo mismo cabe decir de los milagros de las vírgenes, los santos y la corte celestial invocados una y otra vez de manera indecorosa por los políticos del PP y afines para que solucionen lo que ellos son incapaces de solucionar y lo que ellos mismos han generado. Podían callarse, pero no, prefieren la estafa devota, su tablado, el antifaz de la milagrería.

Por otro lado se ve que de sus tratos con el más allá a Fernández le han salido pujos de profeta, de visionario o más humildemente de brujo de feria… eso o los monguis, o el peyote, y una desmedida afición al púlpito, porque solo así se puede afirmar que la Guardia Civil y la Policía y no sé quien más, no se irán del País Vasco y de Navarra “en todo el tiempo de la historia”. Mucho tiempo es éste, hacia atrás y hacia delante. Es una eternidad, algo más místico que físico, me temo, una profecía, una visión del tiempo sin tiempo por el que se mueven a sus anchas los místicos de todas las religiones. Está claro que esta especie de santón con ínfulas, que maneja la violencia del Gobierno del PP, sabe de esos tiempos sin tiempo, el de los arrebatos, los éxtasis y los delirios. No es la de la monja de Ávila la primera muestra que da de sus particulares inspiraciones, las que en cualquier otro país que no oliera a podre de fuesa, a cerrado y a sacristía como huele éste, le inhabilitaría para el cargo que ocupa… sin contar con que los charlatanes de feria tenían más grandeza.

Cerrado y sacristía, charanga y pandereta, paraíso de truenos vestidos de nazarenos, de violentos “amantes de sagradas tradiciones y de sagradas formas y maneras”, que escribió y describió Antonio Machado hace ya cien años, con más dolor que esperanza, con más tristeza que verdadera confianza en ese futuro en el que no nos queda más remedio que creer para no naufragar del todo. Como si fuera ayer, o lo que es mucho peor: como si fuera hoy.

Cerrado y sacristía: el tufo espeso de un mundo que con demasiada alegría creíamos muerto y estaba ahí, agazapado, a la espera de regresar bajo palio en el reclinatorio del trueno hecho mozorro penitente, torvo Miguel de Mañara de turno que purga y hace purgar sus expansiones, sobre la fuesa abierta y sus tenebrosos pingajos -tal y como lo pinto Valdés Leal en el caso del sevillano-, en Las Vegas, entre putas, ruletas y cartas marcadas, en el caso del Fernández. De los polvos que le sean propios, estos lodos. No hay derecho. Si quiere purgar, que se purgue solo y se meta a cartujo o a algo, pero que nos deje en paz.

Dicho lo cual y en ese terreno de las visiones devotas, la ciencia infusa y los dogmas de fe, y su presencia invasiva en la vida pública y civil de la ciudadanía, las declaraciones del obispo Sebastián para celebrar su cardenalato, en relación a la homosexualidad tenida como enfermedad y a su cura clínica, hacen pensar que aquí la única enfermedad que parece no tener cura es la suya, a no ser que se haga una lobotomía.

Un asco y un foso cada día más ancho y más profundo es el que separa entre quienes aplauden esas expansiones religiosas y quienes las execramos.

Y hablando de fosos, de trincheras y de la historia como palenque de pugnas irreconciliables: el homenaje que se quiere perpetrar en Burgos al general Yagüe con el apoyo del Ayuntamiento de la localidad, del PP, qué casualidad. Reivindicación y homenaje disfrazados, encima, de lección de historia. ¿Con dinero público, como en el caso de la Fundación Francisco Franco desde la que se pidió la intervención del Ejército en Cataluña? Hagiografía y devoción a un militar falangista y golpista, responsable de una matanza pavorosa, la de Badajoz de agosto de 1936. Y para que el asunto quede redondo, la noticia que se hace pública el mismo día que el Gobierno, en relación al homenaje que le tributa a Kindelán, otro general golpista y beato (basta leer sus memorias), “asegura que desarrolla y cumple la Ley de Memoria”, lo que es a todas luces una patraña, no solo en el caso del verdugo de Badajoz, sino en todos, como repetidamente vienen denunciando los organismos internacionales a cuyas recomendaciones y advertencias el Gobierno del PP hace caso omiso.