“Un asunto privado” o si bebes no juzgues… o viceperversa.

carpa3http://www.eldiario.es/politica/magistrado-TC-Enrique-Lopez-alcoholemia_0_266323575.html

Larga noche la de Enrique López,  magistrado de las Faes y del Tribunal Constitucional, o viceperversa,  que no sabemos lo qué es antes o qué después, detenido por dar positivo en un control de alcoholemia y otras minucias. Largas horas las del urdir la patraña oficial para enjuagar lo que admite mal el enjuague. Miente el portavoz del Constitucional: la detención del magistrado sí es un asunto público, y grave, con  los Códigos en la mano y la Ley de Enjuciamiento Criminal: 7,30 a.m., en moto, sin casco, por la Castellana, conduciendo de manera inapropiada, después de una larga noche, antes que de un largo día… País en descomposición este donde ya es noticia habitual que cargos públicos sean atrapados conduciendo en estado de ebriedad o infringiendo leyes penales y que eso no tenga apenas consecuencias o ninguna. Si bebes no juzgues o viceperversa, o haz lo que te de la gana, pero no des lecciones encima, ni en las Faes ni en ningún otra parte, y sobre todo asume las consecuencias de  tus actos con arreglo a la ley, como quienes no son ni magistrados ni cargos públicos, sin privilegios, sin alcorces, sin capotes corporativos, sis arrimos de casta y clase.
Simpático perfil el del bandarra: toros, berreos ultraderechistas…
Y una de curiosidad jurídica… y otra de curiosidad malsana: veremos en qué para el embrollo… ¿Un bellaco, además de magistrado? Eso a gustos, eso dependiendo de en qué trinchera estés.
Los Pilotos de la Muerte tenían otra grandeza.

Inseguridad jurídica e impunidad policial.

ester-quintana--644x362El jefe policial al mando de los mossos ha pedido impunidad total para los antidisturbios que ejerzan la violencia policial de costumbre, por una cuestión de “seguridad jurídica”.  Según él, los uniformados no deben responder de los daños que causen porque por muy dolosa que sea su intención siempre lo hacen obedeciendo órdenes superiores, esto es,  dolo jerárquico y obediencia debida.
Inseguridad jurídica la nuestra, no la de los uniformados. La nuestra porque frente a ellos no la tenemos o solo tenemos unos derechos y unas formas de defensa de estos ya muy demediados e inútiles en la práctica. Para comprobarlo, basta con que nos veamos obligados a jercerlos, como Ester Quintana, entonces veremos de cerca el verdadero rostro del sistema, el del abuso impune, el de la violencia institucionalizada, amparada y alentada desde el poder.
El jefe policial pide simple y llanamente IMPUNIDAD. Si alguien duda de que esto cae de lleno en el régimen policial, es cosa suya. Lo vengo diciendo desde hace mucho: son nuestros enemigos.

En manos de maleantes (Marca España)

De manera plenamente dolosa evitan ser identificados para poder agredir de manera impune, lo que más a uniformados al servicio del Estado les acerca a los matones al servicio de quien mejor pague. Cuentan con cobertura judicial y política. Son los amos. La fuerza de la mayoría absoluta y la precaria oposición y su descrédito social. Será muy difícil desmontar este estado insidiosamente policiaco.

El “caso” Gerardo Rivas

falange-medina

En escena el aristócrata falangista Rafael Medina en plena acción patriótica. Su historia es sobradamente conocida.

No puedo pasar por alto el caso de Gerardo Rivas, el periodista contra el que se ha querellado Falange Española argumentando que esa organización fascista no ha sido condenada por delitos contra la humanidad ni por ninguno de los crímenes cometidos en la retaguardia al tiempo de la guerra. Que haya una jueza, de marcada ideología, que ampare esa querella es un hecho grave en un país que se pretende europeo y un alarde de cinismo por parte de los querellantes. En efecto, si no ha habido más condenas contra falanges por los crímenes cometidos, es porque ellos mismos y sus herederos políticos han impedido que se abrieran más diligencias penales; pero las hubo, como señala Francisco Espinosa, a título todo lo ejemplar que se quiera, pero reveladoras de la catadura moral de aquellas escuadras de la muerte y de sus gerifaltes. Si algún interés tiene hoy recabar testimonios, plasmarlos, escribirlos, es precisamente el de combatir esa reescritura de la historia que pone en práctica FE, con la ayuda de sus herederos políticos, sociales e institucionales. Que no se beneficien ni de la fuerza ni del olvido. La querella de FE no es una defensa de derecho alguno, sino ataque a los derechos de los demás, encarnados en el periodista Gerardo Rivas, una forma de matonismo, una intento de amedrentar a quienes pretenden escribir las páginas más oscuras de la historia en libertad, sin adoctrinamiento de ninguna clase.
* Hoy el diario Público publica un artículo de Francisco Espinosa Maestre, «El ‘caso Gerardo Rivas’ o la sombra del franquismo» que no tiene desperdicio.